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Si todas las películas de Hong Sangsoo se parecen entre sí, ¿cuánto se parecen las tres protagonizadas por Isabelle Huppert? Estamos ante su trigésimo primera película y el cine de Hong transita hacia la más radical sencillez, de recursos, de guion, de puesta en escena. En el último año no todo fue igual de bien (In Water, vista el año pasado en la Berlinale debe ser su película más simple, pero también la más fallida), pero A Traveler’s Needs nos devuelve al mejor Hong, aquel que más se equipara a los propios argumentos de sus películas, sostenidas sobre la improvisación diaria durante el rodaje. Aquí tenemos al personaje que interpreta Huppert perdido en Corea. Se supone que ella es la viajante del título, una francesa que no sabemos cómo ha llegado hasta allí ni lo que busca. Está en Corea, es francesa y se ofrece como profesora privada de francés. Es así cómo se articulan o justifican todos sus encuentros con distintos personajes. La paradoja es que ella habla prácticamente todo el rato en inglés, la lengua común con sus alumnos. El francés lo limita a unos apuntes que toma en unas pequeñas fichas y que enseña a sus alumnos como si se tratase de una suerte de cuaderno de apuntes. Las dificultades idiomáticas están en la raíz de la propia película, a lo largo de la cual Huppert y sus acompañantes se tropezarán con distintos monumentos en los que hay inscripto un poema. Ella pide que se los traduzcan y una y otra vez sus alumnos son incapaces de traducir del coreano a una lengua que apenas chapurrean, sea este el inglés o el francés. Entonces, todos recurren a Google y el problema se soluciona. Las traducciones, como el alcohol (magkeolli), conforman el armazón narrativo de una película que, se diría, confunde felizmente su sistema de producción y rodaje con su propio argumento. La sencillez a la que ha llegado Hong con su cine solo puede interpretarse como el triunfo absoluto de la libertad. ¡Qué diferencia con el resto de la sección oficial de esta Berlinale o de tantas películas que se ahogan en sus propias pretensiones!

Jaime Pena