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Con el trasfondo del avance del islamismo integrista en la Argelia de principios de la década de los 90, el primer trabajo como realizadora de la guionista Kamir Ainouz -autora del libreto de la película LOL- se centra en dos aspectos tan complementarios para el desarrollo de la cinta, como ligeramente desequilibrados en la estructura de la misma. En primer lugar, el despertar sexual de una joven adolescente de 17 años, nacida en Francia pero hija de inmigrantes argelinos. Un matrimonio que se debate entre la aparente occidentalización burguesa en un barrio parisino y la losa de la tradición patriarcal proveniente de su país de origen. Un conflicto que se dirige y salta en mil pedazos cuando Selma, la protagonista, debe confrontar su deseo latente con las restricciones de un entorno autoritario y asfixiante.

Así, bajo la mirada de Kamir Ainouz, Selma se debate entre dos mundos donde no encaja y el objetivo de la cámara y la posición de la protagonista en el encuadre realza dicho sentimiento interior. Situada siempre en un nivel ligeramente inferior que la figura paterna -al igual que su madre- a partir de un suave y sutil contrapicado que potencia lo sugerido y define la jerarquía del pater familias; o la desaparición dentro los planos generales de la propia Selma, ahogada tanto en el interior de una familia y un entorno social familiar que la enjaula y aprisiona, como entre sus compañeros de universidad, donde el machismo de sus miembros masculinos, oculto tras una máscara de libertad políticamente incorrecta, la lleva a desvanecerse dentro del grupo y los planos que comparten. Selma solo es verdaderamente libre cuando se encuentra sola con sus pulsiones y deseos, y así lo refleja Karim Ainouz con primeros planos de su rostro que permiten vislumbrar todos los cambios que ocurren en el interior de la protagonista. Cambios, algunos verdaderamente dramáticos, que Ainouz sabe relatar evitando tremendismos sensacionalistas que permiten la evolución y la madurez de su personaje principal que, al liberarse de la tradición ancestral y consciente de su identidad femenina, reclama su posición predominante y su lugar en el mundo, como atestiguan las imágenes de la secuencia con las que concluye el filme.