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Vamos a llamarlo paspartú cinematográfico. Enmarcar una obra es querer subrayar que lo que tenemos delante es un cuadro. Colocar un espacio vacío amplio alrededor de los cuatro lados de la imagen filmada puede ayudar a destacar alguno de los aspectos de un metraje; pero, según el uso que se haga, este recurso también puede convertirse en una elección arriesgada con la que ahondar en la nadería. El documental Nana, de Castro Lorenzo, coloca su filmación panorámica dentro de un marco cambiante: unas veces negro y otras blanco nuclear. La imagen se basa en testimonios a cámara en un poco contrastado blanco y negro y en un deliberado primerísimo primer plano. Los retratos parlantes de los artistas visuales Isaki Lacuesta, Alauda Ruiz de Azúa, Gonzalo García Pelayo, Alba Sotorra, y los fotógrafos Isabel Muñoz, Castro Prieto, Díaz Burgos y Ana Palacios hablan de los miedos a los que se enfrentan como narradores y de cómo estos influyen o no en su proceso creativo. Entre las declaraciones se intercalan algunas fotos. A veces el mencionado marco exterior se usa para pintar cosas: puntos, rayas, ondas. En una sola ocasión aparece una imagen en la parte superior del marco, que también se usa para colocar los rótulos con los nombres de los entrevistados. Estos rótulos se repiten casi cada vez que un artista retoma su turno de palabra. En Nana se habla del arte como responsabilidad, como terapia y como arma; se habla de la fotografía, del cine y del legado. Pese a su recorrido (arbitrario y desordenado) por grandes temas siempre interesantes, como la muerte y el paso del tiempo, resulta muy difícil encontrar un sentido global al conjunto que es Nana. El contenido reflexivo que aportan los entrevistados, y que relacionan sus temores individuales con el nacimiento de la creatividad, es valioso; pero no es fácil rastrear la voz del documental o encontrar lo que quiere expresar. Por otra parte, recordemos que la cinta se inicia con una nana flamenca. Una nana es un tipo de canción popular que suele transmitirse de manera oral con la intención de arrullar a un niño. Se puede optar por pensar que la propuesta tenía intención de hacer eso: una vuelta a lo oral al tiempo que construía una dedicatoria confesa a la abuela del propio director.

Raquel Loredo