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En 1964, Pier Paolo Pasolini filma Encuesta sobre el amor, una película sobre la sexualidad en la que investigaba cual era la concepción del amor en la sociedad patriarcal italiana y de que modo se abría una brecha social. En el invierno de 2020, tres de los más reputados directores italianos de la actualidad se unen para realizar una película colectiva, planteada como una encuesta en el sentido pasoliniano del término sobre el futuro de la juventud actual. El marco es todo el territorio italiano y el corpus de la encuesta jóvenes adolescentes de diversas clases sociales. La película intenta preguntar a los jóvenes qué esperan del futuro y surgen múltiples respuestas: desde los jóvenes que ansían formar una familia, hasta los que se consideran como unos marginados a los que se les ha prohibido el acceso al mundo laboral.

A partir del mes de marzo de 2020, la encuesta empezó a cambiar cuando la llegada del coronavirus encerró a la juventud, la culpabilizó y frustró un momento clave de su desarrollo emocional, intelectual y vital. La película continúa preguntando a los jóvenes sobre su futuro y las respuestas comienzan a variar. No solo no ven un futuro próspero, sino que algunos se muestran cansados de que se les culpabilice de algunos de los males de la difusión de la pandemia. No obstante, la película se queda a medio camino. El formato de encuesta hace que las respuestas sean reiterativas o previsibles, ya que muchas veces están condicionadas por el entorno social. A lo largo de la película se constata que hay inquietud por el futuro, pero no se analizan a fondo las causas y tan solo se apuntan los problemas de angustia y de desequilibrio mental que han vivido unos jóvenes estigmatizados por los adultos. Al final, provoca una sensación de cierta decepción por todo lo que pudo ser y no fue.

Àngel Quintana

 

Por si no fueran bastantes todas las desigualdades generadas por el capitalismo depredador en la época de la globalización, la pandemia de la COVID-19 ha venido a oscurecer más todavía las perspectivas de futuro de la juventud de todos los países, a la que el sistema amenaza con ser la primera generación que parece condenada a vivir peor que la de sus padres y sus abuelos. Esa conciencia y esa angustia existe, al menos, en todas las naciones del mundo desarrollado y, por supuesto, también en Italia, lo que ha llevado a Pietro Marcello, Francesco Munzi y Alice Rohrwacher a filmar, conjuntamente, un modesto pero valioso documental en el que sus cámaras enfrentan a los jóvenes de su país con una pregunta tan amplia como inquietante: ¿Qué es el futuro para vosotros? Por la pantalla desfila un amplio y poliédrico calidoscopio de jóvenes de todas las clases sociales, de todas las regiones y todos los ámbitos culturales del país, y el  montaje del material registrado acierta a proponer un crisol de respuestas plurales que los cineastas aceptan como tales sin proponer ningún tipo de discurso por encima. No hay mayores pretensiones en el film: los cineastas explican expresamente su objetivo en la introducción y los chavales se explican frontalmente a cámara hasta componer un abanico que habla de confusión, de dudas, de miedos, de horizontes oscuros, de sueños adolescentes y contradicciones sin límite, pero también de esperanza, de conciencia, de compromiso, de igualdad y de luchas por un mundo mejor. No es una gran película, pero su modestia, su frontal sencillez y su honestidad, la convierten en una película necesaria.

Carlos F. Heredero