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Explicaba el director búlgaro Konstantin Bojanov (Avé, 2011) en la presentación de The Shameless los muchos años que le ha costado sacar adelante este proyecto, un thriller dramático ambientado en la India con la violencia sobre las mujeres como motivo principal. El film arranca con una primera venganza: conocemos a la protagonista, Renuka (Anasuya Sengupta), justo después de que degüelle a un hombre y se escape del prostíbulo donde trabajaba. Como personaje, Renuka carga sobre sus hombros buena parte del atractivo del film en tanto encarna a una figura insólita en el imaginario del cine indio: una mujer en fuga, prostituta lesbiana de armas tomar que se refugia en otro burdel mientras intenta conseguir el dinero suficiente para marcharse definitivamente del lugar. Pero allí conoce a Devika (Omara Shetty), una joven vecina de quien se enamora y con quien inicia una relación.

A través de Devika y su familia solo compuesta por mujeres, Bojanov introduce el principal tabú que denuncia su propuesta, la ‘tradición’ de vender la virginidad de las hijas menores por parte de algunas familias hindúes. The Shameless describe un país en que el abuso sexual forma parte de la estructura familiar desde hace generaciones, en una expresión de las muchas que presenta la violencia machista en el país. El film también apunta a la creciente islamofobia en los entornos hindúes, exaltada además por ciertos sectores políticos. Demasiados asuntos que acaban lastrando la fluidez de una película en exceso prosaica, que no acaba de cuajar ni como thriller de venganza ni como drama realista de denuncia. La principal baza de The Shameless recae en el carisma y el atractivo de Anasuya Sengupta en el papel de Renuka, toda una superviviente de actitud poderosa, voz grave y mirada seductora.

Eulàlia Iglesias