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Grace sigue el viaje en furgoneta de un padre y su hija a través de los paisajes imponentes, amenazantes y sobrecogedores del suroeste ruso, en la frontera con Georgia, hasta llegar a orillas del mar Negro. Un recorrido físico que transcurre además en un espacio temporal que conduce del verano al invierno como mecanismo ilustrativo de la propia evolución del personaje de la hija (a la que da vida la actriz Maria Lukyanova y sin nombre en el film) y de la relación entre ambos. Porque hay en Grace la descripción de un proceso que es un despertar y una despedida al mismo tiempo. Y ambos procesos se promueven además en un sentido literal (la película arranca cuando la adolescente tiene su primera menstruación) pero también figurado (la superación de la muerte de la madre da inicio a una nueva etapa) y tienen en el centro del relato la dificultad de comunicación entre padre e hija. Grace es, efectivamente, una coming of age ‘observacional’, con pocos diálogos, que, al igual que las fotografías instantáneas que va tomando la chica de los distintos personajes que van encontrando por el camino, se revela a medida que avanza.

Grace está rodada en 35 mm con una poderosa vocación estética que hace la cámara presente a través de largos planos secuencia, panorámicas circulares o zoom out en la búsqueda, en todos los casos, de integrar la mirada particular sobre los personajes con la ilustración del contexto que los rodea. Gasolineras, talleres, bares de carretera, grandes almacenes… pero también imponentes paisajes despoblados que dan lugar a secuencias tan sugerentes como la que parte del interior de la furgoneta, de noche, con la iluminación de una lámpara de colores (de esas que se proyectan sobre el techo) en las manos de la joven para ir abriéndose poco a poco hacia un plano general que muestra a una prostituta mientras sube a un camión. La infancia rota, la desolación y la sordidez indisolubles en un mismo plano hacen de Grace el retrato de un país enajenado, violento, enfangado y a la deriva.

Povolotsky escribió el guion de Grace en 2020 durante la pandemia y la rodó en el otoño de 2021, pero es inevitable ver hoy el film en el marco de un contexto actual de guerra que resuena en cada una de sus imágenes. Grace es la única película de nacionalidad rusa presente en el Festival de Cannes. Jara Yáñez