Eulàlia Iglesias

La primera película nepalí en la selección a concurso del Festival de Cannes puede entenderse como una oportuna variante queer del woman’s film y el melodrama maternal. Abinash Bikram Shah sitúa su primer largometraje en el seno de una comunidad kinnar, un colectivo de personas del tercer género (las experiencias no occidentales desbordan probablemente nuestra concepción de lo trans) que se organiza con sus dinámicas particulares en torno a una gurú religiosa. En la comunidad, se forman vínculos materno-filiales alternativos entre las mujeres más veteranas y las nuevas integrantes, que son adoptadas como hijas por algunas de ellas. Pirati es una de estas respetadas madres que cuida de tres hijas. La gurú de la comunidad incluso piensa en ella como futura sucesora. Pero Pirati guarda un secreto: mantiene una aventura con un músico del pueblo y planea fugarse con él a la India. Este conflicto pone en evidencia las limitaciones de una comunidad que desde fuera puede parecer idílica.

Elephants in the Fog muestra cómo a las personas trans en Nepal solo se les permiten dos opciones de vida: integrarse en un grupo kinnar y mantenerse célibes o dedicarse al mundo del espectáculo y la prostitución. Pirati se ve obligada a ocultar su propia elección: llevar una vida convencional junto a un hombre.  Como sucede a menudo en el melodrama clásico, su transgresión es castigada de la peor manera. Una noche que se escapa para encontrarse con su amante, una de sus hijas desaparece sin dejar rastro. Antes, la muchacha ha intentado ponerse en contacto con su madre, que ha ignorado sus llamadas. La mujer se obsesionará a partir de entonces con encontrarla. Pirati se ve obligada a reafirmarse como madre en un momento en que la sociedad le niega esta condición por no mantener un vínculo sanguíneo con su hija desaparecida. Su búsqueda despierta la transfobia latente en el pueblo y en las instituciones, que solo toleran a la comunidad kinnar en tanto no se desvíe de los límites que les imponen.

Estos límites están marcados desde el principio del film por la amenaza que suponen los elefantes salvajes del bosque cercano, unos animales capaces de matar supuestamente a seres humanos en sus incursiones en los poblados vecinos. Los habitantes del lugar llevan a cabo un ritual de protección nocturno y diario contra estos ataques, una liturgia que conjura el supuesto peligro existente fuera del grupo. La imagen de estos animales como seres nobles capaces de rebelarse si se sienten atacados se asimila al final del film a la capacidad de resistencia de las mujeres trans en Nepal.


Àngel Quintana

La película nepalí Elephants in the Fog, de Abinash Bikram Shah, retrata un drama dentro dentro de una comunidad kinnar –término utilizado en el sur de Asia para referirse a personas trans, intersex y no binarias– y convierte una historia de desaparición en una reflexión sobre la maternidad, el deseo y el deber. La película sigue a Pirati, matriarca de esa comunidad, enfrentada a la búsqueda de una hija desaparecida y transformada por el sentimiento de culpa. La maternidad aparece aquí desplazada de sus formas convencionales. Pirati ejerce una figura materna sobre una comunidad entera. Su maternidad no es biológica sino que se trata de una maternidad construida a través del cuidado, la protección y los vínculos elegidos. su responsabilidad es afectiva, política y casi espiritual. Pirati sueña con escapar y vivir junto al hombre que ama. Su deseo no aparece como una traición a la comunidad, pero tampoco como una liberación simple. La historia evita la oposición fácil entre egoísmo y sacrificio; más bien muestra cómo la fidelidad hacia los otros puede convertirse en una forma de prisión silenciosa, y cómo la búsqueda de una vida propia puede cargar inevitablemente con una culpa persistente.