Desde hace dieciséis años, cuando arrancó la trayectoria de esta revista, al mes de enero le corresponde siempre la publicación del balance general de lo que ha ocurrido, cinematográficamente hablando, claro está, el año anterior. Los textos que han servido para hacerlo han permeado algunos cambios, se han modificado enfoques o se han incluido bloques específicos (como los dedicados a los mejores cortometrajes españoles de cada temporada, a las propuestas seriales más destacables o a las películas que a pesar de haber protagonizado un llamativo paso por los principales festivales no han conseguido cerrar una distribución que permita su estreno en las salas de nuestro país). Variaciones que han respondido al avance en nuestras propias consideraciones críticas, pero también a los cambios que ha ido protagonizando a su vez el propio ecosistema de la industria y de la creación fílmica con el paso del tiempo. Hay algo, sin embargo, que ha permanecido intacto con el paso de los años. Es la invitación que la revista lanza a todas las personas que nos leéis para publicar el listado de vuestros títulos más votados. Y de este modo, el momento de echar la vista atrás para pensar tendencias o trazar líneas de relación estilística o temática entre los filmes estrenados, se convierte también en la única y muy valiosa oportunidad para abrir un diálogo directo con vosotras y vosotros: nuestros lectores.
Un diálogo que, vaya por delante el análisis autocrítico, debería encontrar otros canales posibles de comunicación (lo intentamos sin éxito hace un par de años con el ‘buzón de cartas’… seguimos pensando alternativas), pero que buscamos destacar como espacio valioso desde el que poder ahondar en la reflexión sobre esa frontera invisible, pero sólida y siempre ‘clásica’ (no solo en el ámbito cinematográfico, sino en el de la cultura en general), que marca la distancia, al menos teórica, entre el público que asiste a las salas y las personas que ejercemos la crítica. Un diálogo complejo que hace posible subrayar aquí, por otra parte, el tan necesario cuestionamiento en torno a esa tradicional concepción endogámica y solipsista de la profesión de la crítica. Se incluye así en este número un texto poco habitual entre nuestras páginas dedicado precisamente al análisis específico de los datos de taquilla (con respecto, en este caso, al cine español) que va más allá de lo meramente estadístico. Es un modo para seguir reflexionando sobre el divorcio (o no) entre el público y las películas que pasan por los principales festivales, y también entre el cine de vocación comercial y ese otro que seguimos llamando ‘de autor’, pero que quizá se corresponde mejor con esa otra idea del cine ‘independiente’ (al menos, respecto de las grandes productoras y las plataformas). Un asunto que sirve asimismo para rescatar un siempre apasionante debate cuyas respuestas posibles al éxito de determinadas películas pasa por las más obvias cuestiones de promoción o número de copias con las que se lanzan, pero que introduce a su vez otras variables sugerentes como pueden ser la procedencia territorial de cada una (y el idioma con el que se han rodado y se estrenan) o el modo particular a través del cual un determinado asunto temático conecta con las inquietudes sociales y políticas específicas del momento. Ninguna respuesta concluyente, seguramente tampoco nueva, pero que aprovechamos aquí como una buena ocasión para acercarnos a ese modelo metodológico de análisis que pasa por la consideración de la recepción y el contexto de las películas, del lugar que ocupa el cine en la sociedad actual, de su relación con el poder o, incluso, de su posible papel transformador.
Un tipo de reflexión que además, y en vista de los resultados de esos rankings de las mejores que establecemos a modo de juego cada año, nos permite quizá comprobar y celebrar que en realidad, al menos entre los que sois nuestros lectores, la distancia crítica con los que escribimos no es tanta ni tan significativa. Cerramos así el balance de 2024 y abrimos una temporada más de la revista aprovechando la ocasión para expresar el deseo de seguir compartiendo inquietudes, reflexiones, gustos y ‘disgustos’ con todas las personas que nos leéis.
Jara Yáñez








