Con motivo de la presentación en la sección Perlas del Festival de San Sebastián de su último largometraje Parthenope [véase crítica en Caimán CdC nº 194, diciembre 2024], Fernando Bernal tuvo la ocasión de hablar con su director, Paolo Sorrentino. Recuperamos aquí ese encuentro.

Sobre la libertad y la belleza

Usted realmente descubrió Nápoles cuando se fue de allí para empezar su carrera fuera, ¿cómo la ve ahora que está de vuelta? Nápoles es una ciudad que cambia solo aparentemente, pero en realidad no lo hace. Ahora parece que ha cambiado, es muy turística, las tiendas son otras… pero solo es aparente. Porque Nápoles es una ciudad esnob y los esnobs siempre esperan que cambien los demás.

Ha dicho que Parthenope representa Nápoles como una ciudad libre, espontánea, que no juzga, ¿también su película es así, no quiere juzgar a sus personajes? Absolutamente sí. Es una película sobre una mujer libre y espontánea, y la película es así. Además, ella vive en una ciudad que le permite disfrutar de esta espontaneidad. Es una mujer que recuerda lo que ha sido más importante en su vida, que ha sido precisamente la libertad. La película es libre y por eso quizá también se muestra un tanto descabalada.

Pero Parthenope recupera la esencia más tradicional y auténtica de la ciudad, desde los callejones por los que pudo caminar Caravaggio hasta las celebraciones del último scudetto que obtuvo el Nápoles. Estas callejuelas oscuras donde uno se podría haber encontrado con Caravaggio son muy importantes en Nápoles, porque son el lugar de la ciudad donde te puedes abandonar a lo sórdido y a lo oscuro. Y esto es una tentación muy fuerte en Nápoles, especialmente cuando eres joven. Luego hay otra parte de la ciudad, donde crece Parthenope, que es la zona noble, la marina, porque la clase alta siempre está asociada al mar. Y hay una tercera parte que está relacionada con la religión, que allí se vive de una forma extraña, todo el mundo participa de lo sagrado. Pero esta participación necesita lo profano como combustible.

¿Qué consideración tiene en la actualidad de la belleza, algo que está presente a lo largo de buena parte de su filmografía? No lo sé. Hice una película que se llama La gran belleza (2013) y desde entonces todo el mundo me pregunta sobre la belleza, que para mí representa todo lo que me gusta en la vida, pero no sabría definirla.

Parthenope habla del amor y de la muerte, ¿se vuelve a amar con la intensidad de la juventud? Sí, a cualquier edad se puede volver a amar igual que a los veinte años. Incluso uno se puede enamorar mejor cuando está en otra edad, porque es consciente de lo que fue imposible y de lo que no se pudo hacer. Y también es consciente de la belleza.

Aunque en su cine han tenido presencia las mujeres, esta es la primera vez que el personaje central es femenino, ¿por qué ha tardado tanto en dar este paso? Normalmente, en una película el director se enamora de su personaje principal. Y tiene que haber una dialéctica amorosa entre el director y el personaje. La dialéctica amorosa implica querer conocer el mundo del otro. En la película que hice sobre Andreotti, el motivo principal era que quería conocer a este político. No conozco a las mujeres y quería hacerlo, por eso elegí un personaje principal femenino.

¿De cuál de sus personajes sigue enamorado? Una vez que termino el film, son ellos los que me abandonan. Muchos directores piensan en sus películas como sus hijos, yo las veo más como novias que me han dejado. Y no lo puedo decir, pero ya estoy enamorado de otro nuevo personaje.

Ha elegido a una actriz novel y desconocida, como Celeste Dalla Porta, como protagonista y absoluta, ¿qué es lo que encontró en ella? La actriz no es conocida porque necesitaba un personaje de 25 años y no hay muchas actrices famosas en Italia con esa edad, y las pocas que hay ya estaban trabajando en otros proyectos. Me gusta ofrecer a la gente joven poder debutar, tengo la posibilidad de hacer grandes producciones y lanzar a nuevos intérpretes. Esto es algo que me gusta mucho.

Entrevista realizada en San Sebastián, el 26 de septiembre de 2024.

Fernando Bernal