Àngel Quintana
L’Affaire Marie-Claire, dirigida por Lauriane Escaffre y Yvo Muller, reconstruye el llamado ‘Affaire de Bobigny’, uno de los momentos decisivos en la lucha por la legalización del aborto en Francia. La película revive el caso de Marie-Claire Chevalier, una adolescente de dieciseis años violada que fue juzgada por abortar clandestinamente en 1972, junto a su madre y las mujeres que la ayudaron. La clave de aquel juicio fue la estrategia de la abogada Gisèle Halimi, que decidió no defender a las acusadas como culpables obligadas a pedir perdón, sino atacar directamente la ley que criminalizaba el aborto. La película muestra con claridad cómo el juicio transformó una tragedia íntima en una batalla colectiva por los derechos de las mujeres y abrió el camino hacia la Ley Veil de 1975.
Escaffre y Muller optan por una puesta en escena clásica, casi televisiva, centrada en los diálogos y en la reconstrucción histórica más que en la innovación formal. Ese tono convencional resulta rígido ya que gran parte de la fuerza de la película descansa en las interpretaciones. Charlotte Gainsbourg construye una Gisèle Halimi sobria y combativa, evitando convertirla en un símbolo abstracto y mostrando la inteligencia estratégica de una mujer consciente de estar librando una batalla histórica. Por su parte, Cécile de France aporta intensidad emocional como la madre de Marie-Claire, encarnando el miedo, la culpa y la desesperación de quienes eran empujadas a la ilegalidad por una legislación injusta.
Más que un gran drama judicial, L’Affaire Marie-Claire funciona como una película sobre la memoria democrática, es un recordatorio en tiempos hostiles de que derechos hoy considerados fundamentales nacieron de conflictos dolorosos y de mujeres que decidieron enfrentarse públicamente al sistema.








