Carlos F. Heredero
Adaptación de la novela autobiográfica de Fatima Daas, la tercera realización como directora de la también actriz Hafsia Herzi (nacida en Francia pero de familia argelina y tunecina, firmante también aquí del guion y de los diálogos) toma como protagonista a una joven adolescente, la hermana pequeña de una tradicional familia musulmana, que se debate entre su fe religiosa y su despertar a los deseos lésbicos, entre el entorno de la banlieu y el París de costumbres laicas y clubes de ambiente en los que se busca a sí misma a través de sus encuentros sexuales con varias mujeres y con una enfermera coreana en particular. Todos los ingredientes del cine de moda en los festivales están a la vista: protagonismo femenino y adolescente, descubrimiento del sexo heterodoxo prohibido por el dogma normativo de la fe musulmana y explícita diversidad racial. Herzi filma a su protagonista (excelente Nadia Melliti, en su caracterización de ciertos modales masculinos) con cercanía y convicción, pero la historia transita siempre por todos los lugares comunes más previsibles (dañados en ocasiones por cierto didactismo explícito, como sucede en la explicación del imán a propósito del lesbianismo), y la película no llega a levantar el vuelo dramático ni estilístico en ningún momento. Su presencia en la sección oficial de Cannes vuelve a ser otro tributo más al cine de ‘tema’ y de guion, siempre tan marcado por la agenda contemporánea.
Àngel Quintana
En una clase de filosofía de la universidad, un profesor habla del pensador renacentista Étienne de La Boétie –filósofo cercano a Michel de Montaigne– y cita la vigencia de su obra clave, Discurso de la servidumbre voluntaria, sobre la importancia de la toma de decisiones, de poder romper con aquello que crea servidumbre. La escena está situada en el interior de una película que habla del proceso que lleva a Fatima, una chica francesa de diecisiete años crecida en una familia de origen argelino, a tomar su decisión. La servidumbre voluntaria de Fatima es con el islam, que considera que la unión entre los sexos debe ser entre hombres y mujeres, pero también con su familia, que vive con ilusión que su hija haya podido ir a la universidad e iniciar la carrera de filosofía. Fatima tomará sus decisiones, vivirá a fondo su sexualidad, tendrá una historia de amor con una joven enfermera de origen oriental, sentirá el dolor de la separación, vivirá nuevas experiencias sexuales e intentará recuperar algo de su amor perdido. Mientras ama a otras mujeres, Fatima continúa asistiendo a la mezquita, hace sus abluciones y reza sus plegarias. Sus decisiones vitales pasan por conseguir emanciparse de la normativa estricta, vivir la religión a su manera y asumir la sexualidad como algo propio al margen de las leyes y las normas ancestrales. Hafsia Herzi, actriz que empezó su carrera con Cuscús (2007), de Abdellatif Kechiche y que en cierto modo parece retomar algunas ideas de La vida de Adèle (2013), incluso se permite algunos guiños a la hora de filmar la relación amorosa entre las dos chicas. En este caso, parte de una novela de carácter autobiográfico escrita por Fatima Daas. La fuerza de la película reside en las contradicciones vitales de Fatima, en centrar todo el discurso en la búsqueda de la identidad sexual y en el proceso de maduración.








