Àngel Quintana
En el año 2018, en la Universidad Estatal de Santiago de Chile estalló un movimiento feminista. Las estudiantes acusaban a los profesores y a algunos de sus compañeros de clase de violaciones, abusos sexuales y abusos de poder patriarcal. Sebastián Lelio, ganador del Oscar por Una mujer fantástica (2017), decide convertir estos hechos en una especie de película manifiesto coral, partiendo de una teatralización de la experiencia. La película se centra sobre todo en la experiencia de Julia, una joven estudiante de música, que fue seducida y violada por Max, su profesor. A lo largo de la película se plantean los diferentes caminos para llevar a cabo la lucha contra la vejación femenina, desde el grito colectivo, la denuncia, la creación de protocolos propios, la ocupación del rectorado, etc. Lelio filma la lucha a partir de una serie de coreografías y cantos, algunas de ellas con cierta fuerza visual, pero todo el derroche de energía puesto en la película queda diluido por la voluntad claramente panfletaria. En la exposición de los hechos no hay ninguna grieta, todo es plano, unidireccional y sin ninguna opción posible al debate.








