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Hace ya más de un año que El triángulo de la tristeza se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes y su fantasma sigue dejando secuelas en el circuito de festivales… Sweet Dreams, de la holandesa Ena Sendirajevic (ganadora del Premio Especial del Jurado en el IFFR 2019 con su debut Take Me Somewhere), se erige como la más reciente crítica social en forma de sátira negra tan alabada por muchos. El film retrata la vida en una plantación de azúcar en las Indias Orientales neerlandesas alrededor del año 1900, centrándose en lo que sucede tras la muerte de su propietario y la disputa que se crea entre los miembros, tanto legítimos como ilegítimos, de su familia. A través del enfrentamiento de clases y el registro de la cotidianidad, Sendirajevic propone una revisión del pasado colonial de los Países Bajos con una historia que busca anclarse en el absurdo para desembocar en una sucesión de eventos desafortunados para todas las partes implicadas. Pero lo cierto es que ni alcanza el nivel de absurdo al que pretende llegar (incluso buscando entrar en terrenos surrealistas en su secuencia final) ni hila su humor de forma eficaz, y, más allá de ciertos momentos en que los movimientos de cámara parecen sugerir algo más, su comentario no logra traspasar la barrera de la superficie. Daniela Urzola