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La memoria es un texto fantástico que cambia sin cambiar; un museo del presente en el que reverberan imágenes y miembros pretéritos, capaces de completar determinados vacíos a la luz de una ausencia susceptible de sustituir la memoria misma. Retratos fantasma se detiene y localiza en la traslucidez de lo cinematográfico un tiempo ubicuo e incontenible, que simultáneamente se impugna a sí mismo y avanza frenético acorde con la necesidad de recuperar u olvidar recuerdos. A través de las ambiguas zonas fronterizas entre lo fantasmagórico/fantástico y lo histórico, el estatuto biográfico de Kleber Mendonça Filho avanza paralelamente a los ‘progresos’ y cambios históricos de la ciudad de Recife. Partiendo de la casa de su madre, centro neurálgico de su primer legado fílmico, se irá componiendo un relato estructurado en tres partes que terminan por ser un retrato de vida. El sueño de una lengua común atesorado en la oscuridad de la sala pública, en la que cada soledad era canalizada por la noción de un templo compartido por otras soledades. Al final las ruinas personales confluyen con las cada vez más escasas salas de cine, pero no se intuye un atisbo de pérdida melancólica, sino el inicio de una vitalidad que deja libre la parte venturosa de la memoria para caminar sin mirar y poder pensar un mundo donde cada memoria sea capaz de crear su propia leyenda. Felipe Gómez Pinto