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En 1986 los estudiantes franceses salieron a la calle. Protestaban contra la nueva ley universitaria que quería establecer notas de corte para entrar en la universidad. Reclamaban que el derecho a entrar en la universidad y de elegir una carrera era universal. La República francesa no podía hacer distinciones de clase. En 1986 François Mitterrand era presidente de la República, pero cohabitaba con Jacques Chirac. En las manifestaciones, el Ministro del Interior autorizó a la policía a salir motorizada para atacar a los estudiantes. En las calles del barrio latino murió un joven apaleado por la policía. Inicialmente se creyó que era un joven libanés porque llevaba una Biblia y fue confundido con los falangistas cristianos. El joven no era libanés, sino francés, de una familia de origen argelino. Había empezado a estudiar la Biblia para hacerse sacerdote, sus padres musulmanes no lo sabían. La muerte del joven generó una protesta masiva que el gobierno aceptó con cinismo, hasta que se hizo pública la segunda muerte de un joven árabe. Su cadáver había sido ocultado por el gobierno para no sacar a la luz un nuevo debate público. Rachid Bouchareb parte de material televisivo de archivo de los hechos reales para crear una reconstrucción ficcional de la búsqueda de la verdad por parte de las dos familias de la víctima. No estamos ante una gran película, pero sí ante una puerta abierta a otro capítulo silenciado de la historia francesa. El año 86 implicó un retorno al 68 pero el tiempo lo ha borrado.

Àngel Quintana