Un espacio seguro para las grandes autorías
(y un escaparate para sus posibles relevos)

Quizá la autoría ha perdido centralidad en los debates cinéfilos más mainstream, empujado a los carriles laterales de los flujos del audiovisual a causa de las dinámicas franquiciadas y franquiciadoras del audiovisual corporativo. Con todo, los festivales cinematográficos siguen representando ese mundo que a veces parece correr el riesgo de convertirse en el mundo del ayer: son lugares donde la autoría cuenta. Pocos espacios cultivan la centralidad de la autoría como el D’A Barcelona Film Festival, cuyo nombre es una declaración de intenciones: de autor. Y eso comienza a tener algo de gesto de resistencia, en tiempos de creaciones despersonalizadas modeladas por comités y ejecutivos que van acumulando juguetes nuevos, desde la abundancia de datos de consumo extraídos a través de los usos de internet hasta la eclosión de eso que llamamos inteligencia artificial.

En 2026, el D’A continuará defendiendo que los nombres propios cuentan más que las marcas registradas. Abundan en su programación los pesos pesados veteranos del cine de las últimas décadas, algunos de los cuales han sido presencias recurrentes a lo largo de los años. Claire Denis inquietará con Le Cri des gardes, Werner Herzog aportará otro de sus hipnóticos documentales (Ghost Elephants) y Hong Sangsoo no faltará a la cita con ¿Qué te dice esa naturaleza?. Tsai Ming-liang volverá con Back Home y se presentará el primer documental de Lucrecia Martel: Nuestra tierra. Otros cineastas ya no tan emergentes siguen acumulando méritos para ingresar en estas lista de élite de la élite de la creación cinematográfica. Es el caso del islandés Hlynur Pálmason, quien recibió el premio Talents 2020 por la lacónica Un blanco, blanco día, que hará doblete con los filmes Juana de Arco y El amor que permanece. O del británico Mark Jenkin, quien, después de la sugerente pesadilla fílmica Enys Men (2022), hace una nueva aportación a su corpus de cine fantástico altamente personal mediante Rose of Nevada. A falta de nuevos largometrajes de Alice Diop (Saint Omer, 2022) y Joanna Hogg (La hija eterna, 2022), se proyectará un cortometraje de cada una de ellas.

Junto con las firmas ilustrísimas, normalmente reunidas en la sección Direcciones, están los espacios de descubrimiento: la sección competitiva de nuevas autorías Talents y el zapeo de obras destacadas de las últimas cosechas fílmicas que es Radar. Talents abraza once obras provenientes de cinematografías muy variadas, ocho de ellas de estreno en España. La sección tendrá representación nacional a través de Érem una gran família, firmado por la montadora Cristina Rosselló, y Tanit, de Pep Garrido. No faltará la propuesta más o menos distópica: Kingdom, una mirada a radicalizaciones y colapsos (¿futuros?) a cargo del polaco Michal Ciechomski. Y otro film volverá a acercarnos a las vulnerabilidades extremas de tantas personas migrantes a través de las lentes de un drama social thrillerizado: L’Enfant belier, de la cineasta belga Marta Bergman.

Uno de los grandes focos de interés del festival volverá a ser la sección Un Impulso Colectivo, punto de encuentro de propuestas independientes del panorama estatal, que esta vez proyectará también cortometrajes. Alguna de estas propuestas llega avalada por premio importante, como Así llegó la noche, de Ángel Santos, Premio a la Mejor Dirección en Gijón. También puede destacar el atíptico thriller La carn, del mallorquín Joan Porcel. O el regreso al cine con componente de crítica social o política del realizador Xavi Puebla, muchos años después de la poderosa A puerta fría: Femení. Muito barulho, de Carla Coll, o Viene tormenta, de Cristóbal Artega, representarán las comicidades alternativas (con elementos sci-fi en el segundo caso) que también suelen abrirse paso en la sección.

La retrospectiva de este año estará dedicada al realizador alemán Christian Petzold, quien, además presentará su última obra, Miroirs no. 3. El Premio D’A, que el año pasado recibió el recientemente desaparecido Béla Tarr (a quien se homenajeará mediante una proyección de El caballo de Turín, 2011), recaerá en Mia Hansen-Løve, que ya ha acumulado méritos transcurridos unos veinte años desde su primer largo como directora, Todo está perdonado (2007), al que sucedieran obras como El padre de mis hijos (2009), El porvenir (2016) o La isla de Bergman (2021). Tras la celebración del decimoquinto aniversario del D’A en la pasada edición, el festival continúa su andadura estrenando un jurado FIPRESCI de la crítica internacional.

Ignasi Franch