Print Friendly, PDF & Email

Carlos F. Heredero.

Quizá tampoco nos gustaría que las cosas fueran de otra manera, pero lo cierto es que casi nunca funcionan como podría pensarse que funcionan. Intentaremos explicarnos. Se podría imaginar que el diseño de contenidos de un número de Caimán Cuadernos de Cine es el resultado pleno de una decisión autónoma de nuestro Consejo de redacción en torno a los temas que nosotros elegimos, pero las cosas nunca funcionan exactamente así, pues más bien parecen hacerlo casi al revés. Veamos un ejemplo:

Con las Navidades a la vista, el mercado del DVD se reactiva y casi siempre emergen algunas oportunidades para recuperar obras valiosas, para sacar a la luz películas que no han llegado a las salas o para poner en valor la trayectoria de cineastas independientes, vanguardistas, indómitos o solitarios, habitualmente ausentes en los otros circuitos. Como todos los años, entonces, empezamos a preparar un Especial DVD para dar a conocer esas oportunidades y para auscultar la evolución de ese mercado.

Y lo primero que llama nuestra atención, esta vez, son dos ediciones que rescatan a sendos mavericks del cine norteamericano y español: Jonas Mekas y Antoni Padrós. Pero como sucede que el primero está a punto de cumplir noventa años y que en todos los países se multiplican las iniciativas para homenajearlo (retrospectivas, exposiciones, el estreno de su nueva película…), la parte dedicada a Mekas reclama para sí una entidad propia y diferenciada que, de inmediato, se nos impone como titular de un Gran Angular independiente del dossier general, aunque ambos conjuntos permanecen vinculados por el común soporte en DVD de las respectivas ediciones.

Surge así un Gran Angular inesperado que desplaza al que habitualmente dedicamos a los estrenos más destacados de la cartelera, pero luego resulta que, para sorpresa de todos, este mes se estrena la nueva película de otro contumaz y solitario independiente: Whit Stillman, cineasta culto y de sólida formación literaria que, tras un paréntesis de ¡14 años!, regresa con una personalísima comedia (Damiselas en apuros) en nada parecida a lo que hoy es habitual en el género. Y encima, para mayor azar, ocurre que Marco Bellocchio, otro maverick indómito y rebelde, recorre España para acompañar las retrospectivas que organizan las Filmotecas de Valencia y Catalunya.

Nosotros podríamos haber dicho, en este editorial, que queríamos hacer un número de la revista protagonizado por mavericks inconformistas y solitarios vanguardistas (Mekas, Padrós, Stillman, Bellocchio). Quedaba bastante coherente, desde luego, pero ya lo dijimos al comienzo: las cosas nunca funcionan como se piensa –o se quiere– que funcionen, pues casi siempre la realidad –mutante, imprevisible, compleja y calidoscópica– desborda, modifica, enriquece y reacomoda nuestros planes apriorísticos. Y además entendemos que así debe ser, que una lectura crítica de la realidad cinematográfica del momento no debe imponerle a ésta un corsé forzado, sino que debe dejarse atravesar por ella, debe ser sensible a lo más vivo de cuanto aquélla ofrece y debe saber encontrar, en medio de su informe barullo, luces y señales para orientarnos por los caminos más estimulantes. Pues eso es precisamente lo que intentamos.