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Magma, el tercer cortometraje de Luca Meisters, tras su estreno en el Festival de Berlín y pasar por diferentes festivales internacionales, aterriza en Filmadrid para formar parte del ciclo Nuevos Pasajes / Nuevas Visiones donde un año más se programan cortometrajes de cineastas europeas.

Luca Meisters vuelve a la infancia y como en sus anteriores trabajos ELF (2019) y Nova (2020), su protagonista es una niña, Esra, interpretada por Leah Fischer. Se adelanta el sonido de una agitada respiración entre abucheos de niños y niñas, aparece Esra saliendo disparada como la lava de un volcán. Tras un corte a negro, se enfría, para darnos paso a su nueva vida. Acaba de mudarse, cambiar de colegio, amigos… y el motivo se nos descubre tras el marco de la puerta de una habitación donde se encuentra su madre montando un mueble y su padre, en silla de ruedas. Una nueva realidad a la que toda la familia tiene que adaptarse pero antes de todo aceptar. Acompañamos a Esra en ese proceso de asimilación en el que los planos consiguen que la mirada de Esra hacia su padre esté siempre presente, a través del uso de espejos o contraplanos. Observa en silencio desde la distancia, mientras fuera de su casa oculta la realidad que aún no está preparada para exteriorizar. El magma se convierte en metáfora de una emoción que la joven lleva por dentro y aún no puede salir a la superficie. Una emoción que observa fluir encerrada en su lamparita de noche, mientras el sufrimiento de su padre se escucha en la otra habitación.

Es una vez que la verdad aparece, en forma de un saludo de su padre del que trata huir, cuando sus amigos descubren la verdad. Cuando el magma se calienta y volvemos al principio, donde las emociones de la niña salen al exterior y corren hasta el encuentro de su padre. Cuando una leve sonrisa consigue solidificar esta nueva situación y con ello la relación entre padre e hija.

Sin duda la dirección de Meisters junto con el guion de Nena van Driel, consiguen transmitir lo que ocurre en el interior de Esra sin necesidad de palabras. Un relato donde las miradas entrelazadas o pérdidas son suficientes para ponernos en la piel de una familia  y sobre todo de una niña que lucha por adaptarse a una nueva situación. Cuando la negación se funde se hace posible avanzar. Al igual que el magma en su proceso de asimilación funde parte de la roca y la integra en su composición. Sydney Azkarreta Pérez