NOTICIAS Y ARTÍCULOS

La familia Samuni (Stefano Savona). Crítica

19 junio, 2020

La familia Samuni (Stefano Savona). Crítica.
Daniel Reigosa.

Ganadora del Ojo de Oro en Cannes, la película de Stefano Savona documenta la masacre de Zeitoun (Gaza) en la que 29 miembros de una familia fueron asesinados durante una operación del ejército israelí en 2009. La película está estructurada en tres vectores narrativos. El primero (y principal) son los testimonios de varios miembros de la familia –entre los que sobresale Amal, una niña que sobrevivió a la tragedia y que ejerce de inesperada cicerone– un año después de la tragedia. En esta parte se establece un marcado tono emotivo en la inmersión en la vida de los Samouni, en su lucha por sobrevivir en la Franja de Gaza, reconstruir el territorio arrasado y recuperar la dignidad perdida. Para contar la historia de la familia antes de la tragedia, Savona se nutre de la animación nerviosa de Simone Massi. En este segundo vector narrativo radica toda la fuerza del film y su principal virtud, ya que esos trazos enérgicos grabados sobre fondo negro se revelan como el medio perfecto para mostrar los recuerdos vívidos de Amal, pero que también esconden una historia reprimida por la trivialización de un conflicto que ha estado matando durante décadas.

El enfoque de Savona de combinar piezas del pasado y del presente desde una distancia cercana pero respetuosa (la cámara no fuerza nunca el habla) resulta satisfactorio para la mayor parte de la película, donde el cineasta se revela como un observador y selector talentoso, a pesar de la pérdida de ritmo en el último tercio. La problemática, no obstante, radica en el tercer vector narrativo, en el que se recrea por ordenador la evaluación y posterior ataque de los soldados israelíes, una vista de dron que deshumaniza a las víctimas. ¿De qué trata toda la película entonces? ¿La realidad de la vida de posguerra de una comunidad pacífica o el reproche a esos ataques? A pesar de ese acto deshonesto en forma, la película ideológicamente se acaba situando más cerca de las obras de Marjane Satrapi o Joe Sacco que de la Cafarnaúm de Nadine Labaki. Algo que sin duda es de agradecer.

Utilizamos cookies propias y de terceros para análisis y buen funcionamiento de la página web. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, pulsando en Más información

ACEPTAR
Aviso de cookies
Caiman Digital