Sujetos obstinados
Los sueños tienen una increíble voluntad de poder y cada uno de nosotros es víctima de los sueños, del destino del otro. Incluso la más bella de las jóvenes es una terrible devoradora, no por su alma sino por sus sueños. Cuidado con los sueños del otro, porque si te atrapan será tu final.
Gilles Deleuze
A lo largo de su filmografía se han podido ver ciertas constantes, repeticiones u obsesiones, sobre todo en relación con el destino y lo predestinado. En las tres películas presentadas en este foco (Tiresia, 2003; Casa de tolerancia (L’Apollonide), 2011; Zombie Child, 2019), en particular, hay una visión un tanto trágica, casi insalvable de este. ¿De dónde proviene esta línea temática y narrativa que atraviesa casi toda su obra? En general, además del cine, la cuestión del destino es muy importante en mi pensamiento. El libre albedrío es una materia que me atraviesa y en lo que pienso a diario. De hecho, hice una película sobre eso, Coma (2022). En Tiresia, por supuesto, el motivo proviene de la mitología griega ya que, como sabemos, el destino es muy importante en sus relatos y, en general, es una idea que viene bien casi para cualquier ficción. Supongo que no se puede reducir a una razón específica, pero más o menos aquí se localiza la génesis de todas mis películas. Dentro de Casa de tolerancia el tema estriba no solo en la intimidad y la cotidianidad de ese grupo de mujeres, sino en un interrogante adscrito a su modo de vida: ¿Se puede escapar del destino? ¿Se puede evitar lo que está escrito? ¿Qué es lo que está escrito exactamente? Y ¿de dónde proviene esa predestinación? Es un tema que atraviesa varios aspectos de la vida a un nivel diacrónico y me gusta que potencie y evidencie la relación primigenia entre el ser humano y la sociedad. Quizás este sí sea el eje que vertebre toda mi obra: saber de qué manera el sujeto se rebela o acepta su destino.
¿Es por ello por lo que suele recurrir o escribir personajes aislados que no pueden escapar del destino que la sociedad y los condicionantes socioculturales les tienen deparados? En cada proceso que acompaña a la creación de una película (dirección, escritura, montaje, etc.), hay siempre un equilibrio entre lo intencional y lo inconsciente; lo premeditado y lo fortuito. Algunas veces solo puedes comprender el sentido de la película cuando está terminada. Estos personajes nos interesan no porque visibilicen o den voz a un colectivo determinado, sino porque nos permite enfocarnos en personas que son un tanto diferentes y que tienen una férrea voluntad de cambio. Precisamente por ello, se encuentran muy solas en esos cambios, ya sean personales o colectivos. Desean construir nuevos mundos dentro de este.
Otra característica importante y que avanza paralelamente junto con el concepto de destino reside en el cuestionamiento de la Historia. Ya sea por medio de un retrato naturalista como en Casa de tolerancia o a través de la interpretación contemporánea de los mitos como en Tiresia. ¿De qué manera afecta el bagaje histórico y moral en su escritura? La aproximación, en una película de época como Casa de tolerancia, implicaba necesariamente mucha investigación y documentación. Cuando este proceso culmina, el sentido se expande y puede llegar más lejos. En esta cinta el ánimo no era antropológico. Teníamos muchas ganas de conocer la cotidianidad de estas mujeres. Abrir una ventana más allá de su ‘destino’. Una vez se instala esta cotidianidad abrazo la ficción. En Tiresia la construcción fue más compleja porque había que reinventar la mitología en la contemporaneidad. Un caso todavía más particular fue, Zombi Child. Ambientada en el Haití de 1962, fue complicado explicar a los lugareños porqué un hombre blanco y francés estaba rodando una película sobre el vudú. Sienten que los occidentales les hemos robado. Primero fuimos los franceses a través del sometimiento colonial, y luego fueron los estadounidenses, que en el siglo pasado se llevaron no solo sus recursos naturales, sino que también se enriquecieron y se apropiaron de su cultura hasta convertirla en entretenimiento.

El pintor Ramon Gaya afirmaba que: “No es la belleza del mundo lo que impulsa al artista, sino esa resistencia que ofrece el mundo a ser captado. Y cuanto más vivo es el objeto, la figura o el aire que se intenta apresar, más dura será la lucha que nos cueste”. En algunas de sus obras se palpa esta resistencia por medio del fuera de campo, pero también se puede ver una cámara incapaz de contenerse ante el poder de las imágenes, que no puede resistirse a mostrar, tal y como sucede en Casa de tolerancia con las lágrimas de semen, las dos muertes en La Bestia (2024) o los cuerpos muertos en Nocturama (2016). ¿Cómo se logra esta convivencia entre las imágenes explicitas y lo elusivo? No conozco al autor, pero me gusta la cita. Creo que no hay un esquema fijo, sino más bien ecos entre los inicios y los finales. Por ejemplo, Casa de tolerancia empieza con un sueño. La muchacha describe sus sueños y habla de un esperma que sale de sus ojos. Decidí empezar con eso y una vez se exploraron todas las posibilidades de la historia, desvelar la imagen al final. Mi trabajo consiste en encontrar qué poner entre ambas imágenes. En este caso en concreto me vino a la mente muy rápido porque la imagen de una prostituta soñando con lágrimas de esperma era extremadamente potente. Una imagen poética y, al mismo tiempo, realmente horrible y fuerte si piensas en las connotaciones implícitas en la prostitución. En la base de mi escritura siempre intento tener cuatro o cinco momentos o imágenes. En La Bestia, la muerte y el inicio con pantalla verde fue lo primero que escribí y ya sabía que también estaría al final de la película. Son imágenes no solo con un sentido y una reflexión narrativa, sino que también se miran desde el deseo.
Considero que en sus películas hay un retrato muy íntimo en torno al descanto y el pesimismo juvenil. Un enfoque que se potencia aún más con las distintas relaciones entre padres e hijos. ¿Considera que el cine aún es capaz de crear modelos de conducta? Bueno, eso espero. Sé que tener veinte años hoy en día no es tan fácil. Yo crecí con la idea de que mañana será mejor que ayer u hoy. Ahora, un joven del 2025 siempre tiene en mente que mañana será peor. Esta diferencia es crucial y marca una gran diferencia en las sensibilidades porque no puedes proyectarte en el futuro de la misma manera. A mí me criaron con la idea de que el deseo es posible; que es el motor que hace posibles las cosas, y la forma en que te presentas al mundo en la actualidad es muy diferente. Espero que se hagan películas sobre este dilema. Nocturama, por ejemplo, explica bien este problema porque en los setenta si ponías bombas, había una respuesta social, había un discurso político. En cambio, en los atentados de 2015 en París solo se pudo ver pérdida y vacío. Sucede algo similar en Le Pornographe (2001), el tema de la película está en lo que significa ser un hijo (política, íntima, cinematográficamente). ¿Cómo vamos a existir después de lo que hicieron nuestros padres? Como nací en 1968, esta pregunta fue muy importante para mí cuando era adolescente.
Desde sus primeras películas, el peso de la literatura ha sido muy notorio. ¿Por qué o de dónde nace esta fijación? No adapté muchas cosas en mi carrera, es más, diría que muy pocas. Pero a veces me influye mucho más la literatura que las películas. Y no se trata de una cuestión de historia o narrativa, sino de la forma de pensar. En literatura la construcción de las imágenes es abrumadora porque las palabras trascienden a la imaginación.
Entrevista realizada en Madrid, el 12 de junio de 2025.
Felipe Gómez Pinto








