La directora de El acontecimiento (León de Oro en Venecia, 2021) recupera a la protagonista de la novela Emmanuelle (publicada en 1959 sin el nombre de su autor, firmada luego por Emmanuelle Arsan, seudónimo de la franco-tailandesa Marayat Krasaesin, pero escrita en realidad por su marido: Louis-Jacques Rollet-Andriane), para darle la vuelta, desde una perspectiva femenina, al tosco soft porn firmado por Just Jaeckin en la homónima Emmanuelle de 1974.
Emerge así el retrato de una mujer en la que la obsesión por el orden, las pautas y el control son paralelos a la asepsia, la rutina y la mecánica con los que se entrega al sexo sin verdadero disfrute. El sentido dramático del film acompaña al recorrido por el que la protagonista explora el universo de lo desconocido y de la incertidumbre, de lo oscuro y de lo no controlado como vías para recuperar el deseo y el placer, pero Diwan filma ese itinerario de manera casi conceptual y con una ritualizada frialdad, dentro de una geométrica cartografía visual dibujada con regla y compás. El resultado es una película en la que ese aséptico esteticismo en el tratamiento de los espacios y su calculadamente milimetrada coreografía en la pudorosa filmación del sexo se dejan contagiar del control asfixiante, de la asepsia y de la frialdad de la que supuestamente huye la protagonista. Un notable fracaso para una película finalmente mucho más ambigua de lo que probablemente quiera su directora.
Carlos F. Heredero











