Àngel Quintana
La actriz Romane Bohringer queda impresionada por la lectura del libro memorialista de Clémentine Autain titulado Dites-moi que je l’aime. En este libro, la autora cuenta la historia de su madre, la actriz Dominique Laffin, intérprete de La mujer que llora (1979), de Jacques Doillon. La actriz murió cuando su hija tenía tres años y su pasado se convirtió en una incógnita hasta que su hija llevó a cabo una investigación para darle forma literaria. La actriz Romane Bohringer, hija del actor Richard Bohringer, también vio cómo su madre moría cuando tenía la misma edad que la autora y a partir de la influencia del libro quiere reconstruir la historia de su madre, una niña nacida en Indochina hija de un soldado francés que fue adoptada y que en su juventud vivió una vida intensa en medio de la vida bohemia del París de los ochenta. Romane Bohringer cruza fragmentos de la novela de Clementine Autain –leídos por la autora– con su propia investigación. A partir de un registro documental en el que introduce elementos ficticios y algunos juegos autobiográficos influenciados por el cine de Agnès Varda, se acaba gestando una crónica sobre el desorden afectivo de los años ochenta. La película cuenta la historia de dos abandonos por unas madres que vivieron su vida con toda intensidad, cayendo atrapadas por el alcohol o la heroína, viviendo la debacle que supuso el sida. Las historias fueron ocultadas a sus respectivas hijas y, cuando estas hallan las pistas de sus orígenes biológicos, se encuentran con el dilema de comprender o perdonar. Algo muy interesante se cruza entre este hermoso documental de Romane Bohringer, con la transfiguración fantástica de Julie Ducournau o con la autoficción a la que invoca Carla Simón en Romería. En el fondo estamos ante un relevo generacional que desde las imágenes quiere saber y volver a dar forma a aquello que la memoria de un tiempo acabó ocultando.








