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Érase una vez en Alemania gente que se lavaba las manos y ya no lo hace. Gente que pasa de admirar la libertad del insecto que recorre el campo al confinamiento de un pájaro falso que mueve sus alas sin poder desplazarse a ninguna parte. Nutriéndose de la tradición literaria, Gianna Scholter dota a Two Giants That Exist Here – A German Fairytale de un componente crítico y político para con la sociedad alemana, su tradiciones, su historia y su presente. Scholter advierte de que el invierno ya está aquí y está nevando sobre todos sus enanitos de jardín.

El documental no duda en explicitar su visión a través de títulos superpuestos a la imagen narrados en forma de cuento. Pero también lo hace con el sonido y las imágenes. Voces radiofónicas que constatan el estado conspiranoico de la nación, hablando de canibalismo, comunismo, satanismo, antisemitismo, la Covid-19 y, en general, la demonización del pensamiento crítico. Imágenes bucólicas que representan la herencia pagana y naturalista de Alemania interrumpidas por la anacrónica imagen de una anciana en bata bailando. Mediante las metáforas visuales, auditivas y narrativas, Scholter muestra una problemática cada vez más presente. Los discursos de extrema derecha permean en la sociedad y la radicalizan. Juegan con el miedo y la paranoia para crear un estado de vigilancia constante en el que nadie es realmente libre. Además, la ideología de los adultos cala en los más jóvenes creando un legado que únicamente puede ser frenado por el acceso a la información y al pensamiento propio.

La narración de la fábula lo confirma. La niña había descubierto a Sophie Scholl a través de los canales. De Scholl, que fue una joven alemana antifascista asesinada por su tácita oposición al régimen nazi de Hitler, dice que compartía muchas cosas en común con ella. Sin embargo, acaba vendiendo su capacidad informativa a su padre por el deseo de un helado. Hansel y Gretel, por su parte, son abastecidos de fake news por la anciana. Solo el silencio de la radio les permitirá ser libres. Todo el imaginario de la cultura alemana a disposición de la voluntad crítica, pervirtiendo lo conocido en pos de la evidencia de un mal ya presente.

Two Giants That Exist Here – A German Fairytale es una fábula sobre los peligros de la polarización ultraderechista en Alemania. Juega con el diseño sonoro y la imagen, aunando el surrealismo y la realidad, para llevar a la pantalla todos los problemas gigantes que existen y de los que, afortunadamente, todavía se puede escapar. Ana Aliaga Díaz

 

Dos vasos de champaña en un tren, Hansel y Gretel, la pintura de Friedrich, la mística de Hildegard, la convulsión del confinamiento, Wagner, un helado y un canal. Toda esta metralla de imágenes y referentes se unen en una obra que emula el subconsciente y encripta en él las intrínsecas relaciones socioculturales de la Alemania contemporánea con sus yoes históricos desenterrados de manera manifiesta ante la catástrofe de turno. La obra en cuestión es Two Giants That Exist Here – A German Fairytale de Gianna Scholten, que señala que en este caso la hecatombe es la pandemia y la reacción alemana parece ser la misma que ante el Shoah. Scholten reformula los valores y las ideologías que surgieron en este periodo, usando material de archivo y relacionando grabaciones radiales como bombardeos de información política y social con imágenes que se desprenden de manera tangencial del circuito ideológico y del entramado histórico que construye la identidad alemana, dando como resultado final un corto que, si no se mira con profundidad, parece un sueño caótico provocado por la falta de oxígeno derivada del contagio de la COVID.

Sin embargo, esta sensación es también adrede, el cuento de hadas alemán en esta película resuelve la pregunta de cuáles son los dos gigantes a los que refiere el título: Hansel y Gretel. La velocidad súbita de las imágenes a veces seguida de una calma contemplativa es el cambio de un espacio onírico a otro, y desde su arranque el cuento de la niña y el helado usa el término Kanäle para hablar ambivalentemente de los canales como cuerpos de agua que invitan a una contemplación y compasión románticas –de ahí la referencia a la pintura El monje junto al mar y luego a la activista Sophie Scholl– tanto como de los canales de información que bombardean y aturden a la sociedad alemana, desnudando sus ideologías más arraigadas, que regresan inconscientemente a las apologías nazis y más allá, al germen romanticista de esa identidad nacional. Por ello, la narrativa transmuta a Hansel y Gretel y les convierte en dos gigantes privilegiados y desconectados del mundo a tal punto que, al final, son los únicos dos seres en el mundo que pueden ser genuinamente dichosos y conocer el cielo en un mundo donde, se nos dice, dios ha muerto verdaderamente. Scholten teje una densa telaraña cultural y devela, en los cuentos de hadas y la imaginería romántica, los dos gigantes que construyen la fundación ideológica que subyace a Alemania en tiempos de crisis. Jeimmer Padilla Gamarra