Àngel Quintana

En Túnez se suelen considerar como africanos a los emigrantes provenientes de Costa de Marfil, el Congo o Nigeria, olvidándose muchas veces que Túnez también es África y que el muro de mar azul que representa el Mediterráneo también es para los habitantes del país una frontera hacia nuevos horizontes. Promis le ciel está realizada por Erige Sehiri, la directora de la notable Entre las higueras (2022) y plantea una reflexión sobre el racismo en Túnez, los problemas de integración y la burocracia que deben gestionar las mujeres subsaharianas en la residencia en Túnez. La película deja claro que el endurecimiento de las políticas migratorias no es solo patrimonio de Europa y que también existe en el corazón de ciertos países árabes. Las protagonistas de Promis le ciel son tres mujeres. Una es la encargada de animar los actos de una Iglesia y después de perder a su hijo, quiere sustituirlo por un hijo huérfano llegado a la ciudad. Las otras dos son dos chicas que buscan una solución a sus vidas, que han dejado a su familia –e hijo– en su país de origen y que deben sobrevivir. Después de tres años de encontrar diferentes trabajos por las calles de Túnez no han obtenido papeles, ni estabilidad. El gobierno tunecino ha endurecido el control de la emigración y el destino de las tres mujeres cada vez es más incierto. Promis le ciel es una película rodada con una dignidad que, más allá de explorar la peculiaridad del tema en el contexto árabe, no aporta ninguna visión nueva, ni en el diseño de los personajes, ni en los acontecimientos que relata.