Jaime Pena

¿Qué hace un documental tan televisivo como Les Survivants du Che en Cannes? El tema sin duda es muy interesante, entrevistar a los supervivientes del grupo de guerrilleros que acompañaron al Che Guevara en su aventura boliviana y que tras su muerte lograron escapar, pero también a los miembros del ejército de Bolivia y la CIA que intervinieron en la operación. Nada de lo que cuenta es muy novedoso y aún lo es mucho menos la forma de abordarlo, con entrevistas (algunas de archivo) tipo busto parlante, animaciones abocetadas para las recreaciones y algún que otro plano de los escenarios de La Higuera donde todo sucedió.

Sobre el Che en Bolivia hay una película extraordinaria, Ernesto Che Guevara, le journal de Bolivie (1994), en la que Richard Dindo sigue los pasos del Che por la montaña boliviana, al tiempo que va leyendo los textos del diario original del revolucionario cubano-argentino. La película de Réveille reconstruye el día de la captura y el asesinato del Che desde todos los puntos de vista, para luego iniciar el relato de la huída hasta llegar a la frontera de Chile de los cinco guerrilleros supervivientes. Sus testimonios, en particular los de los cubanos Urbano o Pombo (que venían ya de Sierra Maestra), son muy valiosos, en parte porque son unos grandes narradores, pero es ahí donde todas las limitaciones de esta opción tan conservadora de Réveille se evidencian de una forma más clara: en esos testimonios y en las peripecias que llevaron a estos guerrilleros por toda Bolivia, caminando, en avión, en camión, en coche y de nuevo caminando a lo largo de miles de kilómetros, estaba contenida otra película, quizás una suerte de continuación de la de Dindo, mucho más apasionante en sus formas.