Felipe Gómez Pinto
Normalmente, la soledad de los individuos no surge ni ha surgido de un solipsismo meditado o autoimpuesto, sino de las rígidas imposiciones de un sistema ordenado en la invisibilidad estructural y un supuesto individualismo congénito que pueda maximizar la producción y el consumo incesante. Este análisis de la soledad no deseada, que no deja de ser una evidencia más de la inhumana deriva capitalista en esta época del resurgimiento fascista y las crisis medioambientales, adquiere un cariz aún más dramático cuando se habla de Japón y específicamente de Tokio (actualmente la ciudad más poblada del mundo y en la que el cuarenta por ciento de sus residentes viven solos). En este contexto de urgencia e impotencia se mueve Dear Tomorrow. El documental, filmado a lo largo de cinco años y con más de doscientas horas de material rodado, sigue a dos personas de mediana edad para palpar no solo la derrota del progreso, sino también la necesidad de crear nuevos métodos de cuidado y protección al ciudadano. Bajo estas premisas humanistas, la cámara de Kaspar Astrup Schröder no se limita a la mera contemplación de la desdicha de Masato y Shoko, sino que transpone e intercambia su mirada para llegar, en última instancia, al ansiado final feliz en el que la soledad se disuelve y ellos se reinsertan en la sociedad.
Sin embargo, a pesar de que el enfoque de la cinta no descuida las dinámicas y tradiciones de una sociedad alérgica a la vulnerabilidad, el llamado de emergencia que pretende construir se fundamenta en lo existencial más que en lo social. A pesar de evidenciar los distintos canales de apoyo (como la creación de un ministerio para la soledad o la organización sin ánimo de lucro A Place for You), su exposición de las causas es escasa y en ocasiones un tanto ingenua. Más allá de la generosidad y la red de apoyo que pudieron surgir en el rodaje, las imágenes pierden foco y compromiso al obviar el sentido de clase o la lectura de género, además de ‘vender’ irónicamente el imaginario de dominación de origen oligárquico-burgués como una posible solución.











