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En Dahomey conviven al menos tres películas en poco más de una hora de duración. La primera es esa a la que alude la sinopsis: el traslado o devolución en noviembre de 2021 de las 26 piezas del tesoro del Reino de Dahomey que, después de 1892, Francia restituye a la República de Benin, un hecho histórico. En este sentido se trata de un documental bastante canónico en el que Mati Diop se deja fascinar por el trabajo de los operarios: cómo embalar las piezas, cómo desembalarlas y colocarlas en su nueva ubicación. Pero, de pronto, una voz en off, la de la figura número 26, empieza a hablar y a reflexionar sobre su condición, su pasado y su función simbólica. Esta es la segunda película, la que ya nos mete de lleno en un mundo más reconocible, el de Atlantiques (2009), el primer largometraje de ficción de Mati Diop, esa idea que entronca con aquel mundo fantasmagórico de los espíritus de los africanos muertos en su travesía hacia Europa. Paradójicamente estos nuevos fantasmas sí han podido volver a su tierra después del expolio colonial y su estancia en París. Aquí, de hecho, es donde comienza la tercera película, la que se centra en un debate entre estudiantes de la Universidad de Abomey-Calavi en torno al colonialismo. En lugar de apostar por un documental de entrevistas o con un discurso en off, Diop encuentra un filón en este encuentro (o encuentros) en el que el debate postcolonialista, lejos de reafirmarse en sus posicionamientos, se enfrenta a todas sus contradicciones. La primera: el debate se desarrolla íntegramente en francés, la lengua de la colonia, que ha podido devolver los tesoros usurpados en el siglo XIX, pero ha colonizado su principal medio de comunicación. Una alumna lo expone y es otro el que aún aporta otro de esos ejemplos radicalmente concluyentes: si uno de nosotros quiere presumir de culto le basta con citar a Aristóteles o Platón, que no son más que referentes de la cultura occidental, la colonial, nunca de la cultura africana. No era fácil sacar tanto partido a un tema en principio tan árido, tan dado al dogmatismo paternalista o al distanciamiento impersonal.

Jaime Pena