Jaime Pena

¡Deja ya de follar con la aspiradora!”. Diálogos de este tipo abundan en la primera película del director tailandés Ratchapoom Boonbunchachoke. El título A Useful Ghost tiene toda su razón de ser porque en esta película los fantasmas se reencarnan en aspiradoras y, por supuesto, hacen el trabajo que se espera de ellas. También tienen otras habilidades, como sucede con el fantasma de Nat, al que su viudo March ve con la misma imagen de la guapa joven con la que se casó. Y el fantasma, esto es, Nat para su viudo y una aspiradora para el resto de su familia, pues folla con el hombre que aún la sigue deseando. El desconcierto familiar se entiende a la perfección.

O no, porque en realidad ya deberían de estar acostumbrados: la fábrica familiar empezó estando poseída por el fantasma de un trabajador muerto por una infección causada por el polvo de la fábrica (gran paradoja en un lugar en el que se producen aspiradoras) y este hecho ha acabado por despertar al resto de fantasmas que habitaban en el lugar pero que estaban como dormidos. Y sí, A Useful Ghost es una comedia, que parte del género fantástico pero que se alimenta sobre todo del humor del absurdo. Por ejemplo, en una secuencia una aspiradora parece dispuesta a atacar a March, en una disposición que recuerda la de Alien… hasta que el electrodoméstico acaba por chuparle los pezones. Y que tiene algo en su puesta en escena, en la que abundan los planos fijos, del cine de Wes Anderson, menos recargada en todo caso, pero con una querencia muy definida por el gag; o, más bien, porque a cada secuencia le corresponda un gag.

Este es sin duda alguna el principal déficit de una película que se va más allá de las dos horas, acumulando derivas e historias paralelas en una especie de estructura de muñecas rusas que Boonbunchachoke nunca sabe muy bien dónde detener. Lo que no quita para que su montaje final, realizado a partir de planos con veladuras y sobreimpresiones (la película está rodada en cine), llegue al fantástico simplemente por la vía de la materialidad. En última instancia, estamos ante una primera película llena de ideas pero que debería haber pasado por las manos de un montador externo que aligerase el metraje.