Eulàlia Iglesias

Situado en una aldea beduina del norte del Líbano, cerca de la frontera en Siria, el primer largometraje del director palestino Rakan Mayasi se distancia sin embargo de un cierto modelo convencional de ‘world cinema’ que impera en Un Certain Regard para explorar una poética propia inspirada, entre otros, por el cine de Abbas Kiarostami. El film arranca con la imagen de un coche ardiendo, a la que acompaña la noticia de la desaparición de una muchacha, la supuesta pirómana. En el trance de buscar a la chica desaparecida, un primo cercano atropella sin querer a un hombre, miembro de la tribu rival. Lo que provoca un conflicto de intereses en la comunidad que los jeques respectivos intentarán saldar utilizando a las dos hermanas del conductor como moneda de cambio.

Rodada sin guion y con intérpretes no profesionales, Yesterday the Eye Didn’t Sleep sin embargo no se abandona al naturalismo más recurrente, sino que urde una estética poderosa que encuentra en el uso del encuadre, el contraste entre lo íntimo y el paisaje general, y la poética de las imágenes las claves para desvelar las formas de opresión patriarcal que sufren las mujeres de estas comunidades. Sobre los paisajes rocosos, de caminos zigzagueantes y aldeas diseminadas del valle de la Becá, la película sigue las tribulaciones de dos hermanas, Rim y Jawaher, la primera cortejada por un joven que la adora; la segunda, enfermera en el hospital local. Ambas contemplan cómo su destino se pone en manos de el jefe de otra tribu a fin de apaciguar las tensiones generadas por el accidente que provocó su hermano. Ambas reaccionan de forma diferente ante el escenario que se les presenta. En la secuencia final, Mayasi homenajea explícitamente a Kiarostami al tiempo que subvierte el tono de uno de sus planos más conocidos. Sin embargo, la tradición del cine iraní alumbra esta ópera prima que debería quedar entre las más destacadas de este Festival de Cannes 2026.