Jara Yáñez

El que es el primer largometraje del cineasta japonés Kohei Kadowaki divide su estructura en dos partes para narrar la amistad entre dos chicos, desde la niñez hasta la primera juventud, a través del punto de vista de uno, primero, y del otro, después. El film se parte en dos, justo en el momento en el que aparece el título y hacia la mitad de su metraje, para cambiar el punto de vista. Y de esta forma se nos presentan dos veces los mismos acontecimientos, a través de algunas secuencias casi idénticas, que se resignifican, completan o resitúan de una vez para otra. El film no solo plantea así la distancia con la que cada uno de los personajes interpreta lo que les ocurre (la subjetividad de los recuerdos), sino que se centra además en buscar toda una serie de elementos que colaboran a construir el territorio emocional de la memoria. Y es que una de las cosas más interesantes de We Are Aliens es su capacidad para conectar con los miedos, las incomprensiones, las frustraciones y sensaciones de los dos protagonistas a partir de planos detalle (el viento en la cara, las gotas que caen en el cristal, pero también la imagen de la luna, una lámpara en el techo o incluso la sangre que se impregna en un rollo de papel higiénico) que más que hacer avanzar la trama, colaboran a crear ese universo de sensaciones y percepciones tan particular que es la infancia.

Realizada con una técnica híbrida que combina rotoscopia con dibujo en 2D tradicional, la animación permite jugar con el contraste entre el hiperrealismo que protagoniza la mayor parte del relato (y de las secuencias más puramente narrativas) con un juego de deformación expresionista en los momentos que conecta con esa parte emocional de los personajes. Y seguramente el conflicto se alarga sin necesidad y hay momentos en los que el film parece perdido, pero hay sin duda también algo honesto (la historia toma elementos de la propia biografía del cineasta y de sus amigos y compañeros de escuela) en este retrato de una amistad, de su ruptura, del dolor que esta produce, de una cierta pérdida de la inocencia y de la posibilidad de una reconciliación (o de un perdón) entre estos dos chicos. Y la amistad es un tema sobre el que seguramente queda mucho por reflexionar: este es un interesante film desde el que hacerlo.