Àngel Quintana

En la historia del documental político estadounidense contemporáneo, Eugene Jarecki es uno de los grandes nombres. Ha ganado el Premio Sundance al Mejor Documental y numerosos Emmy televisivos por obras como Why We Fight (2005) o Reagan (2011). Su posición crítica ante el sistema lo convierten en un cineasta político que es capaz de cuestionar algunos aspectos claves de la política estadounidense. Jarecki ha estado en Cannes, acompañado de Julian Assange, su esposa Stella Morris y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, para presentar el documental The Six Billion Dollar Man, en el que intenta dar forma y resumir el caso Assange después de haber estado unos cuantos años en el epicentro de la actualidad informativa mundial. Jarecki parte de material rodado a lo largo de catorce años, centrado en documentar el calvario y las contradicciones que marcaron a la figura de Julian Assange, hasta considerarlo para algunos como el hombre más peligroso del planeta.

El documental empieza en el momento en que Assange funda WikiLeaks en 2010 con el objetivo de sacar a la luz información confidencial que los medios tradicionales no se atrevían a sacar. El primer impacto de la web surgió en el momento en que mostró a las tropas estadounidenses matando a unos periodistas en Irak, y a partir de ese momento se sucedieron filtraciones sobre cuestiones oscuras de la política de defensa del país y datos que comprometían a los grandes estamentos. A partir del nacimiento de WikiLeaks la historia parece conocida. El responsable de la web Julian Assange es condenado en Suecia y encuentra su refugio en el Reino Unido, hasta que, perseguido por la justicia, se refugia en la embajada de Ecuador, donde está seis años y medio, hasta que en 2019 es trasladado a una cárcel del Reino Unido. Jarecki cuenta el relato del cautiverio de Assange, la tortura psicológica de la que fue objeto, las campañas mediáticas contra su persona y las filtraciones que acabaron vigilando su actividad en el reducido espacio de la embajada. Jarecki no se limita a contar lo conocido, sino que indaga en diferentes aspectos, sacando a la luz algunas tramas curiosas como la de unos técnicos españoles que pusieron cámaras ocultas en la embajada y extorsionaron a los abogados a cambio de no difundir escenas de las actividades íntimas de Assange. La película indaga en las contradicciones políticas del caso desde la década Obama hasta la década Biden pasando por el primer gobierno de Trump. Rodada a partir de una profusión de materiales diversos y de entrevistas a numerosos testimonios, el resultado final es un documental potente que acabará haciendo historia y que lleva camino de ser el más premiado de la próxima temporada.