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El punto de partida de la película resulta más que atractivo. En algún lugar perdido de Alemania se reúne el G7 y este G7 está formado, entre otras, por una presidenta de Alemania encarnada por Cate Blanchett, un presidente francés encarnado por Denis Ménochet, un viejo presidente de Estados Unidos interpretado por Charles Dance y una Alta Comisaria de la Unión Europea a la que pone rostro Alicia Vikander. Todo empieza con algunos ingeniosos chistes que pretenden reírse de los tópicos que acompañan la vida de los respectivos presidentes. Los chistes se agotan al cabo de diez minutos y la farsa se transforma en una pesadilla tanto en el mundo diegético, como para el propio espectador. En el mundo exterior ha habido una especie de catástrofe y los miembros del G7 empiezan a vagar por un bosque sin encontrar la salida. La historia se va volviendo cada vez más errática, aparece algún zombi, un cerebro de grandes proporciones y una vez encontrada la salida del laberinto nos enteramos que el único ingenio de la película no era otro que el de contar que el futuro del mundo acabará dominado por la inteligencia artificial. Rumours es una película absolutamente perdida, que no materializa ninguna de sus promesas y va dando vueltas sin oficio, ni beneficio.

Àngel Quintana