Felipe Rodríguez Torres

Si en The Luminous Life, João Rosas hablaba del conflicto generacional existente en el mundo contemporáneo y la obligación y culpa moral de la generación previa culpable del estado actual del mundo, desde una perspectiva luminosa y humanista, Death Does Not Exist, el trabajo animado del cineasta Félix Dufour-Laperrière centra su discurso en la misma temática, pero de una manera diametralmente opuesta, tanto desde su perspectiva y tono como también desde su planteamiento formal.

Porque si la cinta de João Rosas aboga por un cierto carpe diem frente al estado pantanoso del mundo contemporáneo, Dufour-Laperrière lo ataja desde la confrontación generacional violenta, cercana al alzamiento ocurrido recientemente de la generación Z en Marruecos, pero desde un trabajo donde lo surreal y lo íntimo se dan la mano con una realidad feroz y acerada. Una realidad donde la ley del más fuerte proveniente del mundo natural y animal se confronta con la ética y la moral de un ser humano que debe decidir si la violencia para apaciguar la violencia es el camino mejor y más rápido para provocar un revulsivo en el mundo.

Para ello, Dufour-Laperrière entrega un dispositivo animado que aúna la estética narrativa y formal casi salida de la antología gráfica francesa Metal Hurlant (o su versión americana Heavy Metal) de finales de los setenta y principios de los ochenta (en especial el trabajo gráfico de Jean Giraud ‘Moebius’), donde la cuatricomía y las texturas pictóricas y gráficas de la ciencia ficción franco-belga sirven al cineasta para hacer uso de una paleta de color limitada que define de manera inteligente el estado de ánimo tanto de la narración como de sus protagonistas. Todo ello en un relato que, además, confronta esta distopía entre lo real y lo íntimo con el tono onírico de El año pasado en Marienbad de Alain Resnais –para transmitir sobre todo esos espacios de la memoria donde solo permanecen los recuerdos convertidos casi en naturalezas muertas del subconsciente– y ecos lejanos de las paradojas temporales y de la conciencia de los relatos de Philip K. Dick.