Eulàlia Iglesias

Fuyuko vive entregada a su trabajo como correctora, que lleva a cabo con toda la pulcritud y el rigor necesarios. En un momento, explica que, aunque revise tantos libros, su labor no le permite ningún tipo de implicación emocional o intelectual con aquello que lee, porque se limita a escrutar palabras y referencias sin procesar aquello que expresan. Con su vida sucede algo parecido: se deja llevar por su rutina, y no tiene pareja ni apenas amigos y parece haber contenido sus sentimientos. Uno de los pocos síntomas de su represión emocional es un alcoholismo que disimula en sus escasos encuentros sociales. La vida de Fuyuko empieza a cambiar cuando conoce en un centro cultural a Mitsutsuka, un profesor de mediana edad con quien queda regularmente en el mismo café…

El cuarto largometraje de Yukiko Sode adapta la novela homónima de Mieko Kawakami para desplegar un melodrama introspectivo sobre la represión emocional en la cultura japonesa. Buena parte del film se desarrolla como una variante de Deseando amar (Wong Kar-wai, 2000), vaciada de cualquier estilización: Fuyuko y Mitsutsuka construyen un vínculo cada vez más poderoso a partir de una serie de encuentros que nutren un potencial romántico que no llega a cristalizar. La película se sitúa en esa categoría de melodrama en que la emoción reside en un amor proyectado en un futuro inminente. Si en el género clásico, la culminación amorosa se suele ver impedida por el contexto social o por circunstancias azarosas, en All the Lovers in the Night, las restricciones provienen de la introspección de los protagonistas. Fuyuko aspira a un tipo de relación muy diferente de la que practica su única amiga y jefa, una mujer independiente que sale con hombres sin ligarse emocionalmente a ellos. Pero la protagonista no se ve capaz de dar el siguiente paso con Mitsutsuka, un hombre por otro lado un tanto misterioso sobre el que no sabemos nada más allá de lo que explica en las citas.

Yukiko Sode transmite con sobria intensidad el proceso emocional de una protagonista que desea amar y parece haber encontrado al hombre ideal para ello. Mitsutsuka, un tipo de talante amable y discreto, trabaja como profesor de física, y sus explicaciones sobre la luz fascinan a Fuyuko. Los personajes convierten sus encuentros en una zona segura de conexión emocional. Hasta que la protagonista se plantea traspasar las fronteras de este espacio seguro para desarrollar una relación más física y profunda. Pero ese paso entraña el peligro de desbaratar un vínculo cuya magia quizá resida precisamente en sus propias limitaciones.

Aunque el final solucione de forma precipitada y un tanto insatisfactoria algunos de los enigmas del film, All the Lovers in the Night se presenta como una de las mejores películas en torno a un personaje femenino que hemos visto en Cannes 2026, además de llevar a cabo una oportuna reflexión sobre la pervivencia de ciertos códigos melodramáticos en una cultura de emociones reprimidas como la japonesa.