Àngel Quintana

El 8 de diciembre de 1980 hacía menos de un mes que John Lennon y Yoko Ono habían publicado el disco Double Fantasy. Lennon, que había permanecido cinco años alejado de la música, decidió concentrar la mañana de aquel día en realizar una sesión de fotos en su apartamento del edificio Dakota de Nueva York con Annie Leibovitz para la portada de la revista Rolling Stone. Más tarde, recibieron a un equipo de RKO Radio formado por Dave Sholin, Laurie Kaye y Andy Peebles, que grabó una conversación de una hora con John y Yoko. La entrevista debía centrarse en el disco y en su vida en común, evitando las clásicas preguntas sobre la separación de los Beatles. Cuarenta y cinco años después, Steven Soderbergh decide reunir a los autores de la entrevista para realizar una película de montaje en la que escuchamos la conversación íntegra remasterizada, mientras un hábil collage de imágenes evoca distintos elementos del estado anímico de Lennon en los momentos previos a su muerte, cuando el impulso creativo de Double Fantasy le llevaba a pensar en nuevas grabaciones e incluso en una hipotética gira conjunta.

La entrevista, difundida a lo largo de los años por diferentes canales, constituye un documento fascinante para entender el estado de ánimo de un John Lennon de cuarenta años, lleno de expectativas vitales. El artista aparece como un hombre profundamente enamorado, decidido a ser un buen padre para su hijo Sean y convencido de que la relación amorosa podía abrirle una nueva vía creativa. Lennon reflexiona sobre su compromiso con la sociedad, la importancia del feminismo, el legado de las revueltas de los años sesenta, el inicio de la era conservadora anunciada por los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, así como sobre el futuro de las músicas del momento, desde el new age hasta la música disco. La conversación también recuerda cómo conoció a Yoko Ono durante una performance de arte conceptual en Londres y cómo la vena creativa de la artista japonesa transformó su visión del mundo. Lennon rompe con los tópicos que señalaban a Ono como responsable de la separación de los Beatles y la presenta como una creadora preocupada por el feminismo y por la búsqueda de una nueva poética, tanto en la vida familiar como en su relación artística con él. Soderbergh respeta el tempo íntegro de la entrevista, construye un collage visual a partir de abundante material fotográfico de la pareja y da voz a los protagonistas de aquella grabación. Una vez finalizada la entrevista, Lennon abandonó el edificio Dakota para dirigirse al estudio de grabación y preparar nuevas canciones. Al regresar, frente a la entrada del edificio, todas sus esperanzas vitales quedaron brutalmente truncadas.