Lillian Hellman, crónica de un compromiso
Àngel Quintana
En 1977 se estrenó con gran éxito Julia, de Fred Zinnemann. La película estaba basada en uno de los relatos que componen la obra Pentimento de la escritora Lillian Hellman. Su historia contaba la relación de amistad entre dos chicas que se conocen durante sus años en la universidad, pero se separan. Julia acaba residiendo en Viena, donde vive con horror la invasión nazi del país, mientras que Lillian, una escritora de éxito, visita a su amiga y participa en una acción para ayudar a unos niños judíos. La película fue una reivindicación de la amistad femenina, pero también una historia sobre el compromiso social. Julia popularizó el nombre de Lillian Hellman, una dramaturga y guionista que participó en la Guerra Civil española y que, junto con su marido el escritor Dashiell Hammett, fue perseguida por McCarthy. A pesar de que el nombre de Lillian Hellman fue muy reivindicado en los años setenta su éxito acabo oscureciéndose. A finales de los setenta, la psiquiatra Muriel Gardiner dijo que ella podía ser la mujer que había inspirado el personaje de Julia. Gardiner afirmó que no había conocido nunca a Lillian Hellman y que la historia de lucha en la resistencia antinazi había sido inventada. Poco tiempo después, la escritora Mary McCarthy señaló que todas las obras autobiográficas de Lillian Hellman eran una mentira y que había sido una agente del estalinismo. Lillian Hellman había publicado tres relatos autobiográficos: An Unfinished Woman: A memoir (1966), Pentimento (1971) y Sconundrel Time (1976). En estos tres trabajos, Lillian Hellman se construyó su propia máscara. La crítica consideró que el tema ponía sobre la mesa un debate sobre los límites de la autoficción, sobre el modo en que la imaginación está en el centro de la construcción autobiográfica. Lillian Hellman se querelló contra Mary McCarthy, pero ambas murieron antes de que tuviera lugar el juicio. El tiempo ha servido para considerar que Lillian Hellman fue sobre todo un enigma. Una mujer que, en muchos aspectos fue una pionera de su tiempo. Junto a Dorothy Parker, una de las grandes escritoras de los años treinta. La retrospectiva de dieciséis películas del Festival de CIne de San Sebastián demuestra cómo su nombre está detrás de obras tan importantes como The Westerner (1940) de William Wyler, La loba (1941) de William Wyler, The North Star (1943) de Lewis Millestone, La calumnia (1959) de William Wyler, Toys in the Attic (1963) de George Roy Hill o La jauría humana (1966) de Arthur Penn.
El tema central que cruza la obra de Lillian Hellman es la lucha contra la intolerancia y la avaricia en el interior de la sociedad estadounidense. Hellman nació en 1902 en Nueva Orleans y se crio en el sur profundo de Estados Unidos, en el seno de una familia judío-americana. La loba se estrenó como obra de teatro en 1939 y no tardó en ser adaptada al cine en 1941 por William Wyler, el realizador con el que Hellman no cesó de colaborar, en una obra clásica interpretada por Bette Davis. La película transcurre a finales del siglo XIX, en una población sureña. La calculadora y despiadada Regina Giddens (Bette Davis) entabla una lucha sin cuartel contra sus hermanos para quedarse con la herencia familiar. En sus planes no tienen cabida los sentimientos. En 1966, cuando el nuevo cine estadounidense estaba empezando a gestarse, Lillian Hellman estuvo detrás de una de las películas claves de denuncia contra la intolerancia en la América profunda. La jauría humana cuenta la historia de un convicto (Robert Redford) que ha escapado de la cárcel, vuelve a su pueblo, pero sus vecinos, gentes absolutamente degradadas, emprenden contra él una auténtica cacería como si se tratara de una diversión más. Solo el sheriff (Marlon Brando), un hombre íntegro y cabal, tratará de evitar su linchamiento, hecho que lo acaba enfrentando contra todas las fuerzas vivas del municipio que terminan mostrando su racismo endémico.
Al inicio de la carrera teatral de Lillian Hellman se encuentra la obra teatral, The Children Hour, estrenada en 1934. Dos años después de su estreno en los escenarios el joven cineasta William Wyler decidió llevarla a la pantalla, asumiendo las coartadas impuestas por el Código Hays. These Tree (1936) cuenta la historia de Karen (Miriam Hopkins) y Marta (Merle Oberon), compañeras de la universidad ya graduadas, que convierten una granja que ha heredado Karen de su abuela en un colegio para chicas. Pero un día las dos profesoras y el doctor Joe Cardin (Joel McCrea), el médico que las animó a construir la escuela, se ven envueltos en un escándalo cuando una alumna perversa se dedica a difamarlos. La película se centra en la denuncia en torno a la mentira y al peso de la calumnia pero en ningún momento se plantea en qué consiste la relación entre las dos mujeres. En 1959, William Wyler decidió retomar el texto de Hellman y hacerlo más explícito, respondiendo a la cuestión de lo que había tras la relación entre Karen (Audrey Hepburn) y Marta (Shirley MacLaine). Sin hacer muy explícita la cuestión de la relación amorosa entre ambas mujeres, sí mostraba una clara relación afectiva y las dificultadas de que esta pudiera avanzar ante la intolerante sociedad estadounidense. La calumnia acaba haciendo justicia a las pretensiones de Lillian Hellman que de forma clara hablaba de la homosexualidad femenina, poniendo en crisis una moral ultraconservadora.
La vida sentimental de Lillian Hellman fue llevada a la pantalla en 1999 en un docudrama televisivo dirigido por la actriz Kathy Bates, e interpretado por Judy Davis y Sam Shepard, con el nombre de Dash and Lillly. Lillian Hellman se casó en 1925 con el agente literario Arthur Koben con quien se mudó a Hollywood. Allí empezó a hacerse un nombre relevante como crítica literaria y conoció al escritor de serie negra Dashiell Hammett, autor de Red Harvest y The Maltese Falcon. La historia con Dashiell Hammett fue una historia ambigua pero intensa. El escritor era un mujeriego que tuvo relaciones con diferentes hombres, mientras la bisexualidad de Lillian Hellman fue siempre escondida. La fuerza de la relación entre Hellman y Hammett reside en su apuesta por el compromiso político. Juntos militaron en el partido comunista, Hammett animó a Hellman a participar en la Guerra Civil española y ambos acabaron siendo perseguidos por Joseph McCarthy. Dashiell Hammett estuvo seis años encarcelado, lo que marcó profundamente su vida hasta su muerte en 1961. Su relación continúa siendo un misterio digno de todo tipo de melodrama, pero tras sus nombres está presente la historia de un Hollywood antisistema que desde la izquierda luchó por que el mundo fuera otro.











