Memoria, clarividencia y libre albedrío

Zinebi, el Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, constituye una vez más el altavoz primordial para voces jóvenes, emergentes y experimentales. El line-up nacional de la sección de cortometrajes y mediometrajes evidencia un estimulante impulso de obras como Campolivar de Alicia Moncholí, Exergo de Jorge Moneo Quintana o Locas del ático de Tamara García Iglesias. La muestra se vuelva con la inclusión de voces internacionales con cortometrajes como On Hold de la sueca Delia Hess, Aquatic del iraní Saurav Ghimire o the house that stays del vietnamita Dui Le Ngoc, entre muchos otros, inabarcables en estas líneas. El compromiso con la industria cinematográfica vasca es una de las señas de identidad del certamen con la sección Bertoko Begiradak. Proyecciones como Esto no es Hollywood: La historia inacabada de los hermanos Ibarretxe de Jone Ibarretxe y Nere Falagan rescatan figuras pioneras de la industria vasca, mientras Enarak de Beñat Iturrioz, esboza un retrato de la banda de rock con el mismo nombre, fundada por cinco seminaristas durante la dictadura franquista. La sección Beautiful Docs acoge los trabajos de cineastas consagrados en el documental como Christine Angot (Une famille), Elena López Riera (Las novias del sur) o Albert Serra (Tardes de soledad).

Como una plataforma para la proyección de óperas primas, la sección ZIFF (Zinebi First Film) cimenta realidades que documentan problemáticas sociales contemporáneas, plasman una humanidad maltratada por la pérdida y apoyan el impulso de un misticismo al servicio de la preservación de la memoria. After the Snowmelt plantea una etérea exploración del duelo desde el debate identitario del taiwanés Lo Yi-Shan mientras La rueda conoce mi nombre de Claudio Zilleruelo compone una sinfonía urbana que aborda lo cíclico de las rutinas ciudadanas abstraído de lo material, Possathorn Watcharapanit continúa con un estudio de la mitología tailandesa en มันดาลา (Rivulet of Universe). La capacidad sobrehumana de navegar a caballo entre el espacio y el tiempo libera al sujeto y define un libre albedrío más allá de ataduras terrenales. Los apuntes fantásticos ligados a la supuesta verosimilitud documental difumina los límites del género permitiendo la inclusión de propuestas como Bienvenidos conquistadores interplanetarios y del espacio sideral. Andrés Jurado responde a los códigos de la ciencia ficción en su planteamiento del encuentro entre dos astronautas estadounidenses y un indígena colombiano. Sayyareye dozdide shodeye man (My Stolen Planet) de Farahnaz Sharifi moldea una realidad onírica en el inconsciente de Farah para apelar a la problemática de la inmigración en Irán. El ánimo activista, intrínseco a la capacidad de archivo del documental, se hace evidente en propuestas como Rising up at Night de Nelson Makengo, que captura la lucha por la luz de los habitantes de Kinshasa. Tamara Uribe y Felipe Morgado también traen a colación la situación del pueblo chileno en Oasis. El implacable esfuerzo, aunque fallido, por el establecimiento de una constitución progresista se compenetra con el archivo fotográfico del padre de Celeste Rojas Múgica. Una sombra oscilante exhibe instantáneas de la vida de un fotógrafo exiliado a Ecuador por su activismo contra la dictadura chilena de los años setenta mientras Itoiz udako sesioak (Itoiz Summer Sessions) de Larraitz Zuazo, Zuri Goikoetxea y Ainhoa Andraka, presenta una propuesta colectiva que radiografía el pasado a través de la banda de rock vasca ITOIZ.

Elena del Olmo Andrade