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Felipe Rodríguez Torres

Entre el cruel relato contemporáneo de Black Mirror –en su magnificación satírica de los acontecimientos actuales– y la comedia negra por entregas del film Relatos salvajes se mueve 7 razones para huir, ópera prima a tres a bandas conformada por otros tantos autores –Gerard Quinto, Esteve Soler y David Torras– provenientes tanto del mundo del cortometraje (el primer segmento parte de un cortometraje presentado y galardonado en el festival de Sitges) como del teatro (el trabajo cinematográfico es adaptación de tres libretos teatrales de Esteve Soler que conforman La Trilogía de la Indignación). Siete entregas que conforman una idea basada en la crítica y la denuncia social que se sirve de los códigos de los géneros para diseccionar y analizar conceptos tales como el supuesto deseo de ser padres, el machismo subrepticio en el ámbito del matrimonio, el drama de las hipotecas y los desahucios o la explotación en el tercer mundo en pos del consumismo desatado, cuyo nexo es la representación mordaz sustentada por altas dosis de provocación. 

El componente satírico y macabro de los libretos originales es magnificado a partir de una puesta en escena que hace un interesante y a veces incluso excelente uso del fuera de campo, en concreto en el segmento titulado ‘Orden’. Una puesta en escena con grandes influencias de las atmósferas opresivas del cine de Roman Polanski e incluso de David Lynch que se da la mano y se confronta con un humor que roza la irreverencia y lo procaz, y que alcanza sus mejores resultados tanto en los fragmentos que inician y finalizan la obra (la demente relación paternofilial titulada ‘Familia’ y una boda heredera de la ya mencionada Relatos Salvajes titulada ‘Progreso’) como sobre todo en la mencionada ‘Orden’, el surrealista fragmento con tintes dadaístas interpretado por Sergi López y Emma Suárez. Momentos en una cinta de desarrollo irregular que da pie a aventurar un futuro prometedor a este trío de crueles pero inteligentes provocadores, dotados de una energía y un estilo propio, basado en la acumulación –progresiva y posmoderna– de otros artistas y estilos. 

En cambio, capítulos tales como el dedicado al immigrante en el salón, ‘La Propiedad’, con ecos de la cinta japonesa de terror The Ring de Hideo Nakata, o el dedicado a la vivienda, protagonizado por un ahorcado, son perjudicados en su resultado final por un excesivo subrayado y superficialidad que no va más allá, ni profundiza en su prometedor punto de partida, haciendo que el resultado global de esta ópera prima se tambalee. Pero en general, 7 razones para huir es lo suficientemente interesante como para perdonarle algunos de sus errores y excesos, fruto de la inexperiencia.