Felipe Gómez Pinto
En todas las esferas de la existencia pública, colectiva, privada, íntima existen convenciones, prohibiciones y tabús. Desde el inicio de las sociedades modernas, la ciencia ha ido modelando estas convenciones gracias a capacidad para crear ‘verdad’, encontrando un espacio de referencia y legitimidad específicamente construido para mantener el equilibrio entre la lógica funcionalista, la cultura e incluso la tradición. Pero, ¿qué pasa cuando surge una necesidad de ruptura? Un acto de resistencia, en el sentido puramente deleuziano, focalizado en desentrañar los mecanismos y las lógicas del poder encarnadas en sus diferentes instituciones. En aquellos momentos históricos en los que imperaba la racionalidad del gobierno del Estado-nación como un dogma inalterable, los movimientos que respiraban una imaginación alternativa implantaron un nuevo entendimiento en la difícil convivencia entre activismo político, divulgación científica y pulsión fílmica. Guillermo Zúñiga asimiló y encarnó esta amalgama reivindicativa a través de su obstinada visión del cine como instrumento de transmisión y cambio.
A pesar de que su figura, asociada a las instituciones educativas republicanas y cercana al partido comunista, se vio ensombrecida en la debacle irracional de la dictadura franquista, este accidentado e involuntario fondo clandestino será la guía en la que se apoye la realizadora Candela Sotos. Partiendo de la película fantasma de su tío abuelo, La flor de Irupé (1956) se inicia un minucioso dispositivo sensorial de investigación y recuperación archivística en el que la historia y la memoria de Zúñiga quedará intervenida por el tejido de lo mitológico. El tratamiento de la imagen, enraizado en el rigor botánico, encontrará correspondencia en la delicada mitología guaraní para confeccionar una hipnótica atmósfera cercana al uso incatalogable de formas y colores de Betzy Bromberg. Una sensible reivindicación que se (re)imagina a través de una composición tan poética como política y en la certeza de que cada flor de Yrupé pueda revelar el secreto de un nuevo comienzo.











