“Espero en silencio a que la catástrofe de mi personalidad vuelva a ser hermosa, interesante y moderna. (…) El paisaje es gris y marrón. La nieve, el cielo y las risas están empequeñeciendo”. En estos versos de Meditaciones en una emergencia pertenecientes al poema que Frank O’Hara escribió para Vladímir Mayakovski se localiza la superficie y la voz del último capítulo de la trilogía de Wang Bing: Youth (Homecoming). El final de este tríptico iniciado en 2014 se vertebra, al igual que las anteriores, en las dificultades del regreso a casa y en la vida más allá del inhumano sistema laboral del sector textil. Aunque esta vez la mirada del realizador girará hacia una perspectiva menos perversa, pero igual de ilusoria. Una vez instalado en los distintos puntos de origen, el objetivo irá dando un respiro a sus jóvenes protagonistas por medio de encuadres menos claustrofóbicos, compartidos con sus familias y en los que poder trazar un horizonte fuera del microcosmos de los talleres. Los extensos planos hacia las montañas de Yunnan y las orillas del río Yangtsé imprimen una textura húmeda y con poca profundidad de campo, permitiéndonos captar de cerca las escasas (nulas) oportunidades laborales que motivan la migración.

Asimismo, tal y como sucedía en Al oeste de los raíles (2002), cada una de las partes se desarrolla en el mismo marco temporal (2014-2019). Cinco años en los que los albores de las protestas de 2011, los cambios en el número de habitantes o la inminente crisis de la COVID-19, no lograron subvertir los valores tradicionales rurales del país, sino que proliferó una ética del trabajo de la superproducción en masa a costa de la salud y la vida de 200.000 jóvenes. Esta irónica desautomatización del trabajo generará diálogos cada vez más tenues y apagados en los que aparecerá un poderoso interrogante: ¿Cuál es la causa o las causas de la desaparición de la juventud? Según Walter Benjamin, a expensas de la obviedad, la primera razón se localizaría en el envejecimiento. En ir viendo lo perfecto en lo dado, conformándose con el mundo tal y como se presenta. La vacuidad irónica, la conversación llena de vida e ingenio del inicio parecen desaparecer al mismo tiempo que emerge la respiración agitada de un cineasta que, pese a sucumbir ante el asombro, el pesimismo o la costumbre, no renuncia nunca a la verdad.

Felipe Gómez Pinto

Youth (Spring) de Wang Bing. SEMINCI 2023 – Tiempo de Historia