Felipe Gómez Pinto
La noción de mito surge para describir una ocultación, un lenguaje que, justificando ciertos discursos dominantes, podían estar ligados los rituales de iniciación. En las sociedades antiguas, estas narraciones otorgaban una visión de la realidad fundamentada a través de los relatos o las fábulas, dando sentido a la compleja experiencia humana, especialmente a lo que atañe a la finitud, la culpabilidad y el cambio. Para entender la profundidad de estos relatos iniciáticos en la constitución de la identidad y los valores, hay que saber que los mitos no son ingenuos, sino que pueden ser usados tanto para dominar como para liberar. En The Tale of Silyan, los mitos se supeditan a los condicionantes socioeconómicos. Ya no registran el tránsito del mundo infantil al adulto. Su racionalización los ha desvirtuado hasta un punto de no retorno. Consciente de esta ‘evolución’, Tamara Kotevska escribe un documental que nace desde y por el mito. Por medio de un relato popular macedonio del siglo XVII, se abordan temas de absoluta actualidad: el declive de la agricultura, la migración económica forzosa, la desaparición de comunidades y pueblos en los Balcanes, la crisis medioambiental, etc.
En su estrecha comunión entre mito e imagen, se enlaza la historia de Nikola y su familia con la del protagonista del relato, un joven llamado Silyan no quiere participar en la agotadora vida agrícola de su familia, así que su padre lo castiga convirtiéndolo en una cigüeña, condenado a migrar para siempre y a no tener nunca una tierra propia. Una construcción que desde el inicio es tan simple como previsible, puesto que se mueve entre los códigos de los documentales de animales y el armazón de los dramas sociales. Cada una de las acciones están dispuestas en función de una emocionalidad prefabricada en exceso. La soledad de Nikola, su relación con la cigüeña y la metáfora alrededor de la fábula proponen una lectura de la que es difícil separarse. Sin embargo, a pesar de su rigidez para abrir caminos interpretativos y su condicionamiento emocional (sostenido en la cuidadosa relación entre la fotografía de Jean Dakar y la música de Joe Wilson Davies y Hun Oukpark) hay, en su desempeño emocional adherido al presente y a la reinterpretación de cada uno de los estratos de la decadencia de social de nuestra época, lugar para la reflexión y por qué no, la esperanza.











