Si se asume que el lenguaje nace de la necesidad de concebir la perfecta ausencia que está en la definición de lo sobrenatural, es decir, en lo que no puede ser explicado; su búsqueda exhaustiva puede terminar por ser contraproducente y dolorosa. Una parte fundamental de la identidad, ese “país que no se encuentra en los mapas” como decía Víctor Erice, se compone por el binomio entre el lenguaje heredado y el aprehendido. Consciente de esto Ruth Beckermann, cuya obra ha transitado la ambigüedad identitaria con fervor y compromiso político, registrará con mucho cuidado el día a día de una escuela infantil localizada en Favoriten, uno de los barrios obreros más multiculturales de Viena. Su aproximación no solo se centrará en el problema de la integración o el choque cultural, sino en unas dinámicas docentes que expandirán la idea convencional de docencia europea-occidental para, de ese modo, intentar entender una convivencia basada en la diferencia y la riqueza cultural.
El seguimiento a lo largo de tres años de los 25 alumnos y su profesora, Ilkay Idiskut, no se limitará a ser un mero ejercicio observacional. Al contrario, ponderará la narración en torno a la autonomía y la individualidad de unos niños cuyo conocimiento del mundo resulta a veces abrumador. Cada una de las decisiones formales disipan cualquier signo de condescendencia o lástima por parte de la realizadora y su director de fotografía Johannes Hammel. Los planos cortos y cerrados jamás sobrepasan la mirada de los niños, ni se desnivelan en sus interacciones con los adultos. En un momento dado, al ser extremadamente difícil llegar a todas las historias personales, las imágenes pasarán a ser filmadas por ellos mismos, adecuando su discurso al futuro y planteando una de las preguntas más irresolubles de la película: ¿Qué es la cultura? La indagación sobre este enigmático concepto hace que el film se vehicule en aquello que no cesa de denegar nuestro tiempo: los conflictos bélicos y la crisis migratoria. Del mismo modo que en algunos documentales de Frederick Wiseman, Beckermann indaga en las relaciones entre el individuo y las instituciones ahondando en su deplorable cinismo, pero también encontrando el magnetismo suficiente de todo aquello que aún es potencial: el sueño de una lengua común.
Felipe Gómez Pinto











