Felipe Gómez Pinto

Escribe Nietzsche en Más allá del bien y del mal que hay giros y ocurrencias del espíritu, hay sentencias, hallazgos. Un pequeño puñado de palabras, en que una cultura entera, la sociedad en su totalidad, quedan cristalizadas de repente. En el quimérico acto de sosiego y detenimiento la cultura de nuestro tiempo encuentra expresión y cristalización en un exiguo manojo de palabras dominantes y, a veces, vacías. La cultura de masas, los medios de comunicación, consumo o mercado, la sociedad del espectáculo; la alienación, mímesis, cosificación y la industria cultural. Todas ellas responden a una engañosa sensación de conocimiento, de conquista de espacios y libertades aún no reclamados. Notes of a True Criminal se erige en la intoxicación de estos postulados para ahondar en la turbulenta historia contemporánea de Ucrania.

Los cineastas Andriy Alferov y Alexander Rodnyansky encuentran en su enfoque elegíaco y pesimista una desesperanzadora conjunción entre la sobreexposición del horror en una sociedad preeminentemente audiovisual, y en el cinismo angustiosamente prolongado de unas potencias ‘democráticas’ incapaces de parar la violencia y ocupación rusa. Un tejido histórico de más de treinta años tan transversal como pedagógico, donde el desastre nuclear de Chernóbil o la masacre de Babyn Yar de 1941, conforman un vendaval de metáforas de aspiración imposible, dibujando un detallado mapa de la ignominia, la tragedia y el desamparo. Su estructura episódica hace que la fuerza de lo intimista se desvanezca conforme avanza el recuerdo, pero, quizás, esta sea la mejor representación de la naturaleza liminal de una memoria ahogada por la celeridad.