Felipe Rodríguez Torres
Perfecta sesión doble con otras de las obras seleccionadas en Punto de Encuentro, Wild Foxes (Valéry Carnoy), Little Trouble Girls, el debut en el largometraje de la cineasta eslovena Urska Djukic –tras su cortometraje Granny’s Sexual Life (2021)–, continúa su tesis sobre el surgimiento del deseo, a partir del descubrimiento de la sexualidad de una adolescente que se une al coro de un colegio religioso. Si Wild Foxes hablaba de los roles y limitaciones de los géneros como rémora que no permite al género masculino desarrollar y expresar sentimientos supuestamente asociados al género femenino como el miedo, el amor o la emoción, en Little Trouble Girls, Djukic se atreve –de manera absolutamente libre y naturalista– a derribar los tabúes sobre el despertar sexual en el género femenino. Un espacio que siempre se ha intentado dejar de lado, ya que aparentemente es un lugar ocupado únicamente por el género masculino.
Pero lo más interesante de la propuesta de Djukic es la mirada desde la que se aproxima y el tono y la forma con la que lo plasma. Porque la cinta podría haber recurrido a los lugares más comunes y sensacionalistas –máxime encontrándose la acción dentro de una institución católica–, pero prefiere centrarse no en los tabúes religiosos, culturales y familiares que podrían condicionar las sensaciones y pensamientos de la protagonista, sino que deja esos elementos fuera de foco o fuera de campo, para centrarse principalmente en las percepciones sensoriales de su personaje central, donde los orificios corporales del cuerpo femenino –el oído, la boca o incluso la vulva– se hibridan simbióticamente en la psique a partir de un proceso iniciático progresivo, en un principio naturalista, y que acaba desembocando en un éxtasis entre lo sexual y lo religioso que consigue, en sus minutos finales, la hazaña de cohesionar sin fisuras ambos mundos.











