Fernando Bernal

¿Puede el cine, a través de la ficción, curar las heridas que la historia no ha conseguido suturar? A esta pregunta trata de responder en su primera película, con la que obtuvo la Cámara de Oro que distingue a la Mejor Ópera Prima en Cannes, la cineasta ruandesa Marie-Clementine Dusabejambo. Se trata de una obra que utiliza el material de reflexión socio-político como parte del proceso de sanación y duelo compartido por cuatro mujeres de una misma familia, que pertenecen a tres generaciones diferentes. Todas ellas han sufrido de alguna manera el genocidio cometido contra el pueblo tutsi en el año 1994 contra los hutus. El film sitúa su relato casi veinte años después de aquellos crímenes y terribles sucesos, cuando el gobierno del país decidió conceder a la población la opción de juzgar a los criminales, porque, al fin y al cabo, según la respuesta oficial, todo lo que pasó se debió a un enfrentamiento entre el propio pueblo ruandés.

Marie-Clementine Dusabejambo contextualiza el desarrollo de la acción –con una mirada casi documental y con un rigor no exento de emotividad– en un pequeño núcleo rural, donde se están produciendo esos juicios públicos, mientras grupos de apoyo con mujeres voluntarias tratan de mediar entre las víctimas y las supervivientes, para conseguir una reconciliación que se antoja imposible. De una manera gradual, la cineasta ruandesa comienza a dejar que esa reflexión colectiva se establezca en la intimidad del seno de la familia protagonista. Sin ningún interés por abordar el sufrimiento de una manera impúdica, simplemente dejando que los recuerdos del pasado encuentren acomodo entre sus imágenes, la directora confecciona un film que nos interpela como espectadores de forma continua y que a la vez dialoga en su interior como la brillante obra abierta a varias lecturas que es. Se trata de mirar al pasado y así poder enfrentarse a un futuro con libertad. Y así el cine certifica su capacidad para cerrar heridas, aunque, como se apunta en Ben’Imana, también se tiene la obligación moral  de recordarlas.