Carlos Losilla
Algunas de las más inquietantes películas de fantasmas no suelen ser de terror. Y ahí está Vértigo (1958) para demostrarlo, por trillado que resulte poner el ejemplo del grandísimo film de Hitchcock. My Notes on Mars, el tercer largo de Lili Horvát, es una película de fantasmas, entre otras cosas. Pero también el enésimo remake encubierto de Vértigo, donde una brillante científica se pierde en la montaña para reaparecer luego como si fuera otra persona, para pasmo y desesperación de su pareja, con la que se ha casado en Budapest. En su primera mitad, My Notes on Mars despliega una atractiva batería de sugerencias que van de la posibilidad de vida en Marte a la descripción de una personalidad incapaz de ser feliz si no se arriesga constantemente en los peligrosos senderos del conocimiento, asociados aquí a un entorno montañoso filmado como si fuera un misterio insondable, elipsis incluidas. En la segunda, esa capacidad para crear ambientes desaparece en parte, debido sobre todo a un giro en la trama que no detallaré y a la creciente obsesión del film por encontrar una respuesta a la nueva personalidad de la protagonista, algo que acaba resolviendo no sin cierta torpeza.
De todos modos, My Notes no Mars nunca deja de provocar inquietud y desasosiego, sobre todo al espectador capaz de proyectar sus propuestas en ciertas convenciones del cine clásico que la película desmonta y vuelve a montar como si se tratara de un mecano. Por ejemplo, el film de Horvát parece inclinarse por la ciencia ficción, con ecos del Ray Bradbury de Crónicas marcianas, pero ciertos detalles la redirigen, en ocasiones, hacia la narración gótica o incluso la fábula metafísica. Además, la sustitución de la protagonista por su propio doble –otro tema apuntado aunque no muy desarrollado– provoca intermitentemente la sustitución del propio relato, un tanto plano y superficial, por otro menos explícito, con más aristas. Y aunque esa estrategia tampoco termine de funcionar, sí consigue reformular My Notes on Mars en otra cosa, en una historia de amor que va haciéndose a sí misma a medida que avanza y que, quizá por ello, no terminamos de identificar del todo hasta que la película está terminando. Es como si, en fin, esas ‘notas sobre Marte’ del título no fueran solo las que toma la protagonista, sino también las de Horvát mientras hacía el film, que en el fondo es igualmente un cuaderno de apuntes quizá deslavazado, pero lleno a la vez de jugosas intuiciones.








