Carlos F. Heredero
En una pequeña aldea rural del noreste de Alemania, la inminente derrota del régimen nazi al final de la Segunda Guerra Mundial es esperada con temor en un clima enrarecido por la aparición continua de cadáveres que el río devuelve y por la enloquecida propaganda de las autoridades. La consigna es no dejar nada vivo que el enemigo pueda encontrar cuando llegue al lugar, y esto afecta tanto a los alimentos y a los animales como a las personas. La película, ópera prima de Tony Vahl, parte de datos históricos (incluida la oleada de suicidios que se registraron en el país cuando muchos alemanes creyeron que la venganza de los ganadores de la guerra sería terrible) para construir un drama de atmósfera espesa y asfixiante. El veneno ideológico y moral del nazismo parece haber penetrado en la existencia cotidiana de unos seres que viven en estado de pánico y a quienes las autoridades empujan hacia un delirio simultáneamente suicida y asesino.
Progresivamente alejada de los registros naturalistas, la película intercala algunos paréntesis de obvia (y más bien ingenua) voluntad metafórica cuando muestra una maqueta del pueblo por la que pasean las serpientes, y todo su relato parece sumergido en la espesa niebla ambiental y también acústica (hay un notable trabajo de clara voluntad expresionista en la banda sonora) que lo envuelve casi de principio a fin. Exigente en su silenciosa dramaturgia y llena de ideas visuales, Krux (Encrucijada) nos sitúa de nuevo frente a lo más monstruoso de una ideología que hoy parece renacer en su propio país, en muchos otros de aquella misma Europa que la derrotó en 1945 y también en nuestros más cercanos predios españoles. La locura constitutiva del fascismo late como una amenaza de muerte en todos y cada uno de los fotogramas de un film que, pese a sus innegables valores, quizás engola demasiado sus registros estéticos y dramáticos en buena parte de su discurrir (no estamos muy lejos de eso que Manny Farber llamaba ‘arte elefante blanco’ henchido de pretensiones simbólicas). Con todo, un debut más que prometedor a la espera de las futuras realizaciones de su director.











