En la obra de Pedro Aguilera late una voluntad inquebrantable de hacer del cine un medio de reflexión donde la imagen no se limita a entretener, sino que interroga con la violencia sorda de lo cotidiano. Su filmografía ha transitado siempre territorios incómodos, relatos que exponen fisuras sociales y emocionales. Día de caza, reinterpretación de La caza (1966), de Carlos Saura, prolonga esa coherencia sin convertirse en homenaje complaciente ni en cita erudita. Lo que propone Aguilera es una actualización radical. Allí donde Saura desplegaba un paisaje atravesado por la memoria de la Guerra Civil, Aguilera abre un terreno en el que los fantasmas emergen desde la desafección contemporánea, el desgaste de los vínculos y la corrosión de unas instituciones desacreditadas. El clásico regresa como un espejo inquietante de nuestro presente.
La reunión de Blanca, Rosa, Carmen y Diana en el abrasador campo castellano no es una mera excusa narrativa, se convierte en radiografía de un país asfixiado por la incomunicación, la precariedad de los afectos y el peso de las viejas heridas. Entre la alegría del reencuentro y las amargas confesiones afloran tensiones hasta que la hostilidad irrumpe con fuerza; la violencia no siempre va acompañada de disparos. Aguilera convierte su día de caza en una liturgia donde estallan las mismas dinámicas de poder, resentimiento y deslealtad que Saura supo descifrar hace medio siglo. Cambian los disfraces, pero los fantasmas siguen ahí, tan reconocibles como entonces.
Elsa Tébar
España, 2025 Guion: Lola Mayo y Pedro Aguilera
Montaje: Clara Martinez Malagelada
Fotografía: Eva Díaz
Intérpretes: Blanca Portillo, Rossy de Palma, Carmen Machi, Zoe Arnao
Distribución: Syldavia Cinema
Estreno: 3 de julio








