¿Qué le interesa de la década de los años setenta para ubicar en esa época La torre de hielo? Pensaba con mi guionista que había una magia del cine y de los actores en esa época, por lo que mi protagonista podría imaginar un mundo de atractivo y misterio en torno a él, como sucede en la película. En los tiempo actuales hemos perdido un poco la capacidad del encanto por esta sobredosis de información, por ello quería rescatar esta idea del cine y su capacidad de encanto y magia. Esta es la razón principal. Por otro lado, es también la década de mi juventud, y también en esa época era una adolescente que descubrió el cine. Creo que Jeanne es un poco yo.
¿Por qué en su filmografía se enuncia constantemente la adolescencia como generación perdida, con paternidades difusas y adultos ausentes? Es verdad que mis protagonistas siempre son niños sin padres, o como en Evolution (2015), cuyas madres no son realmente sus madres. Son personaje huérfanos a menudo. No sé de dónde surge esto en mi cine, porque no es mi historia personal. Esto me permite explorar esa sensación de alienación en la adolescencia, en cuanto al mundo y la sensación de soledad y fascinación en torno a él. La protagonista de La torre de hielo, Jeanne, tiene dieciséis años, es más mayor, yo también me hago más mayor, e imagino que en algún momento tendré personajes adultos en mis películas. También es cierto que los adultos de mis películas son personajes misteriosos y que portan una enigmática oscuridad. Es un poco esta dicotomía de los cuentos, entre el mundo infantil y el de los adultos.
Hablando de los cuentos, ¿cómo construye desde el tono de fábula esta oscuridad que tiene que atravesar Jeanne en su película? Lo que me gusta mucho del cuento de (Hans Christian) Andersen, del que parte la película, es este contraste entre luz y oscuridad, entre lo hermoso y el terror. Me gusta que ya en el cuento está este viaje iniciático de atravesar la oscuridad. Con Jonathan Richebourg (director de fotografía) ya había trabajado en Earwig (2021), en la que también había mucha oscuridad con actores en un piso encerrado sin luz natural. En La torre de hielo había escenas de exteriores de noche, de atardecer. Pero había este contraste con la oscuridad de la noche y la soledad, frente a la luz del estudio del rodaje y el mundo que fascina a Jeanne que era de nuevo en un entorno cerrado. Jugamos con esta idea de la semioscuridad utilizando las luces del decorado.
Hay un contraste con este estudio de rodaje muy iluminado y la estrella estaba en la luz. En realidad esa película que se rueda hace más referencia al cine de los años treinta o cuarenta, que trabaja con luz artificial. Jonathan y yo queríamos que estuvieran las dos, la luz natural y la artificial.
¿Es el cine un ejercicio tan resbaladizo como esa pista de patinaje que hay al lado del estudio de grabación en su película? ¿Podría ser esto una metáfora del ejercicio de ser una cineasta? Absolutamente. Esta pista de hielo es como una metáfora, incluso del cine que hago. Cuando iniciamos el rodaje de esta película era como estar en una niebla, pues no hay nada cierto. También Jeanne empieza la película en la niebla de la montaña. A medida que vamos dando pasos en la construcción de nuestra película y en el camino vamos despejando esas dudas del inicio, y lo que no está tan claro, vamos encontrando soluciones. Así sucede en esta película en la que Jeanne termina por ver la luz de esa torre de hielo.
Usted vuelve a trabajar con Marion Cotillard con quien ya hizo Innocence (2004). ¿Cómo es su forma de trabajar con la actriz? Ha sido bastante sencillo el encuentro y el trabajo con Marion. Aunque han transcurrido veinte años desde que trabajamos por primera vez, ni ella ni yo somos las mismas, sabía muy bien qué tipo de personaje quería, con emociones contenidas y con mucho trabajo interior y pocas palabras. Creo que también a Marion le gustó la experiencia de Innocence y la película. Ella entendió muy bien lo que yo quería con su personaje. Ha sido muy fácil ajustar desde maquillaje y peluquería cómo interpretar su personaje. También el que su relación con Clara Pacini (la protagonista) ha ayudado a construir y dirigir esa construcción del personaje. Ha sido como reencontrarme con alguien familiar, a quien no había visto en muchos años.
Hay una visión de la soledad en su película que no es tan dramática como en otras películas. Usted atraviesa la oscuridad pero con una mirada luminosa y con esperanza… Me alegra que veas este significado en la película. Lo que salva a Jeanne en la película es su imaginación, su capacidad de soñar. De encajar el mundo que le rodea en su imaginación. Lo que le hace soñar a Jeanne no es tanto la reina, como el reino. Porque Jeanne tiene atracción por el personaje de la reina, pero su deseo de amor, porque ella desea ser amada, no puede tenerlo con la reina. La película se puede ver como el nacimiento de una cinéfila, que va a descubrir que el cine es un lugar de encanto que la puede salvar de su soledad.
En La torre de hielo la ficción y la realidad se confunden, también en la propia construcción de la narración hay dos películas en su interior. ¿Cómo aborda esta complejidad? Había pensado en no diferenciar mucho ambas, porque las íbamos a mezclar para que generase esta confusión entre ficción y realidad, o incluso el sueño de Jeanne. Pero sí es cierto que decidimos (con el director de fotografía) que la película dentro de la película se rodase con una lente anamórfica. Buscamos que esta decisión sutil hiciera distinta la percepción de las dos historias. También la focal (distancia desde el plano al centro óptico) y los movimientos de cámara, como los travelings querían marcar esas diferencias. Todo ello para mostrar que esa película que se filma en La torre de hielo simbolizaba la luz para Jeanne, mientras que su propia historia, la película en sí, resultaba más oscura. No quería que visualmente las diferencias fueran muy claras, porque tenía que construir esta idea de que todo se confunde en la cabeza de Jeanne.
Entrevista realizada en el Festival de San Sebastián,
el 23 de septiembre de 2025.
Javier Rueda








