Felipe Rodríguez Torres
El punto de partida de la ópera prima del director belga Valérie Carnoy es muy sugerente, el análisis de las masculinidades tóxicas. Casi una evolución de la representación de la figura masculina, del atleta, del deportista de élite, sublimado por Leni Riefenstahl en su díptico Olimpiada (1938) y convertido en iconografía trash en el primer Top Gun (1986), de Tony Scott. Pero llevado un paso más allá, situándolo en el tiempo actual y en un equipo adolescente masculino de boxeo. Todo ello bajo el prisma exponenciado de la representación del ego vía redes sociales, donde el cuerpo y el pulido del mismo no es una cuestión de salud, sino una forma de destacar entre una nueva generación donde el narcisismo se confronta con una homogeneidad grupal que esconde enormes inseguridades.
Y Valérie Carnoy lo representa en tres niveles: el primero, la representación de la violencia masculinizada del propio deporte del boxeo. Quizá la parte que menos le interesa, cercana en su ritmo frenético a la representación del mismo en el clásico Toro salvaje (1980), de Martin Scorsese. En segundo lugar, y tras un incidente fortuito que acaba destruyendo la fachada de indestructibilidad del protagonista de la obra, el terror a la fragilidad del ego masculino. Y como consecuencia, el tercer nivel del relato, que lo acerca en cierta manera al tratado sobre el hombre como conjunto grupal tóxico que inundaba la segunda mitad de Titane (2021), de Julia Ducournau.
Una deconstrucción del ego masculino donde la herida física se convierte en metáfora de la herida de la psique. Una herida que se convierte en pesadilla, pero también en aprendizaje y lugar donde se encuentran los mayores aciertos de la obra. Su único defecto, que aun con su escueto metraje, Carnoy acaba redundando a lo largo de su primer trabajo en la misma idea y, a su vez, deja de lado o pasa escuetamente por miradas perpendiculares únicamente apuntadas, mucho más sugerentes e interesantes que la idea central que acaba haciendo redundante y repetitiva su propuesta.











